martes, 19 de marzo de 2013

Los padres también lloran

Como hoy es el día que es, no podía dejar pasar la oportunidad de escribir sobre ellos.

Los padres.

Esos seres mitad superhéroes, cuarto mitad niños, y el otro cuarto a elegir, que nos hacen la vida tan fácil a veces, tan difícil otras, dependiendo de tantos factores como humanos pueblan la tierra. O sea millones de veces y más.

Es inevitable que piense, como en el post anterior en los padres de antes (PA) y los padres de hoy (PH), taaaaannnn distintos los unos de los otros. Yo tengo la enorme suerte de contar con uno de estos PH como padre de mis hijas y con uno de estos PA como mi propio padre.

Vayamos con la comparativa:

> Los PH cada vez se ven más, son más visibles, no porque haya más, que me parece que hay menos, sino porque antes era difícil verles llevando un bebé en su carrito, tirándose por el tobogán, en el cole recogiendo a sus hijos o, ya no digamos, llevándoles en una mochila (me encantan los hombres que llevan bebés en la mochila!). Antes los padres iban sin su prole a la mayoría de los sitios, a no ser que fuera domingo en la vuelta familiar de rigor, en la que mamá estaba incluida. Aysss, qué recuerdos de domingos viendo los escaparates de El Corte Inglés con mi madre mientras mi padre estaba viendo al Murcia en el estadio...

> Los PH cambian pañales (sí, suegro, tu hijo cambió pañales a tutiplén aunque te siga sorprendiendo que los hombres sepan hacer "eso"). Los PA no se enteraron del cambio del pañal de tela al dodotis. Ni falta que les hacía.

> Los PH se toman jornadas reducidas (sí, haberlos haylos) y parte del permiso de maternidad (cada vez más). Los PA no tenían esta opción, aunque, ¿os imagináis a vuestro padre pidiendo a su jefe una reducción de jornada en los 70-80? Ja.

> Los PA decían eso de "cuando seas padre, comerás huevos". Ahora los que comen huevos son los hijos de los PH.

> Los PH van a los coles, a los pediatras, a los parques y a la compra con los niños metidos en el carro del super. Los PA iban al fútbol, al bar a jugar a las cartas y al salón de su casa a ver...esto... el fútbol.

> Los PH dan bibes (y los preparan) y saben cocinar, unos mejor que otros, pero se defienden. Tú dejabas a un PA de rodríguez y le veías todos los días comiendo y cenando de menú o con la cocina a reventar de tuppers usados y platos sin fregar.

> Los PH se tiran al suelo a jugar no sólo el día de Reyes. Los PA se tiraban al suelo como mucho el día de Reyes y para montar el scalextric de turno (en las casa en las que había de eso).

> Los PA no contaban cuentos tampoco ni hacían contigo los deberes. En esto se parecían a las MA. Los PH se mojan en esto también, lo cual les hace "más mejores".

> Los PA no lloraban mucho, al menos en público y con lagrimones. Estaba mal visto, ya sabéis. Los PH lloran como cosacos en las salas de parto, en las casas cuna cuando recogen a sus hijos adoptivos, cuando dicen su primera palabra, cuando dan sus primeros pasos, en su primera graduación en la guarde, en su segunda graduación en infantil, en los bailes de fin de curso, etc, etc. Ellos disimulan y vuelven la cara, pero yo les he visto, los he pillado in fraganti, a mí no me engañan.

Llegados a este punto, te preguntarás, ¿por qué dices que tienes la suerte de tener un PA en tu vida? Parece que los PA no molaban nada, ¿no? En cambio, yo tengo recuerdos preciosos de mi padre, aún cuando era un PA de libro y cumplía todos y cada uno de los puntos de esta lista.

Molaba cuando venía a darme un beso de buenas noches y le contaba algo bueno que me había pasado en el día o algo malo, y él siempre me daba ánimos y me decía algo valioso a cambio. Molaba cuando me daba un beso al llegar de trabajar (qué disgusto cuando dejó de hacerlo al llegar a la adolescencia). Molaba que traía churros todos los domingos (y los churros de mi pueblo son los mejores del mundo mundial, palabra). Molaba cuando venía de compras con mi madre y conmigo y me dejaba llevarme todo lo que me gustaba (esto empezó a pasar tarde, a partir de los 13-14 años y él siempre se quedaba en la puerta de las tiendas hasta que llegaba la hora de pagar). Molaba porque me dejó venir a Madrid a estudiar con 17 años a pesar de haberse negado rotundamente a que sus hijos se marcharan de su lado. Molaba porque cuando estaba él sentía que nada malo iba a ocurrirme. Y mola ahora, porque aquí sigue, al pie del cañón, más padre que nunca porque además es abuelo, y tiene a sus nietas cameladas. Ellas le adoran tanto o más que yo.

Tú sí que vales papi. Aunque no leas este blog.

¡Feliz día del padre a todos los papás (y las mamis monoparentales que son también padrazas)!

...

2 comentarios:

  1. Bego... caí en esta entrada leyendo la de Mamá Merlín y que grata sorpresa... en tu descripción de los PA veo a mi abuelo materno... y en los PH al mío propio y al de Muriel... aun así mi viejo tiene algo de los PA, a veces el exceso de autoridad, no por violencia física... pero los castigos duelen al alma cuando pasan... aún así lo amo y sé que él me adora... hoy como abuelo dio un vuelco de 180º y me enorgullese... y del papá de Muri, qué decir? Es el mejor que podría tener, compañero en todo sentido.

    Un abrazo, hermosa como todas tus entradas!

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    1. Paooooo, acabo de darme cuenta que nunca respondí a este comentario tuyo, el único en este post :) cuando lo escribí hace un año no imaginaba que ahora seríamos tan amigas, tan ohana...qué cosas, cómo es la vida, que te da tantas cosas. Mil gracias por tu comentario. Qué grandes son los padres che. Un besazo!

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