domingo, 1 de septiembre de 2013

Reto 150 palabras (hilos, abejas, reloj): La verbena

El reloj marcaba los segundos con lentitud y rotundidad aquella noche de agosto, retumbando en el insomnio de Eva como un tambor de Semana Santa. Todos dormían en la vieja casa de los abuelos.

La verbena de la noche anterior dejó en ella huellas para toda la vida que zumbaban en su cabeza como abejas alrededor de un panal.

Por primera vez su madre la dejó salir con los labios pintados y con tacones. Estaba resplandeciente con el vestido de crochet de hilos de colores y esa flor en el pelo que encontró en el jardín. Todos los chicos la miraban e incluso algunos le guiñaban el ojo.

En realidad todo eso le daba igual, porque sólo le importaba que uno en concreto se fijara en ella. Y, finalmente, lo hizo. Y la sacó a bailar. Y la invitó a una mirinda.

Y casi le da un beso de despedida.

15 comentarios:

  1. Qué bonito Bego... La adolescencia... El primer amor. La ilusión y las cosquillitas en la tripa...

    Bonito relato. En tu línea, qué te voy a decir. Que escribes como los Ángeles!

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias maja!!

      Me alegro de que te guste. Es una adolescencia inocentona, de las de antes, ahora no sé yo si será así...

      Eliminar
  2. Le invito a una mirinda.. Cuanto tiempo sin oirlo. Bonito relato de amor loco de juventud.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo de la mirinda era para reflejar que se trata de una adolescencia de los 70 o así...

      Gracias por el comentario y la visitas ;-)

      Eliminar
  3. ¡¡¡¡¡que bonito y que contenta y nerviosa estará Eva !!pensando en ese casi beso de despedida

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Síiiiii! Lo estaba, por eso no podía dormir ;-)

      Muchas gracias guapa!

      Eliminar
  4. Muy lindo! La próxima el beso... Me ha sacado una sonrisa :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qeé bien, me encanta que hayas sonreído la leerlo. ¡Gracias!

      Eliminar
  5. Impecable. Ese primer amor del verano... Maripositas en el estómago. ¡Qué ilusión!
    Un besote!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, yo lo recuerdo como si fuera ayer...ays, qué tiempos aquellos.

      Muaks!

      Eliminar
  6. Esa mirinda hace milagros!! Me alegro leer una historia con final tan feliz, ese primer amor es tan importante, y ya si nos hace caso, es la boooomba!! Igual que cuando escribes.
    Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Marta!! Qué ganas tenía de que volviera tu reto, ¡me encanta!

      Un beso!

      Eliminar
  7. Me alegro mucho de leerte de nuevo! Genial la sensación del primer amor... y al final, que no haya habido beso, nos dará una segunda oportunidad!
    Un abrazo y feliz semana!

    ResponderEliminar
  8. Qué evocador... A mí me llamaban Mirinda de pequeña, así que me has sacado una sonrisa además de la habitual admiración por tu forma de escribir.
    Un besazo y un gustazo

    ResponderEliminar

Me encanta que leas mi blog y si encima vas y me dejas un pequeño comentario me haces la mar de feliz ¡Mil gracias!