domingo, 7 de febrero de 2016

No es que no tenga tiempo, es que ya no me queda espacio mental


http://qta3.tumblr.com
Q-ta, Director de Arte japonés.

El jueves volvió a pasar.

Después de un mes de enero repleto de tareas, tanto dentro como fuera de la oficina, de ir como loca de un sitio a otro, de ser la taxista de la familia porque nos quedamos con un solo coche, mi cuerpo dijo "hasta aquí hemos llegado", y me dio otra vez la contractura de cuello que me deja baldada, tortícolis incluida.

Ese día además mi querida alergia me vino a hacer una visita, un poco enfadada conmigo, dada la virulenta forma en la que se metió en mi cuerpo y me hizo el día imposible.

Y fue entonces cuando pensé con todas mis fuerzas en que necesitaba un vida más tranquila. En realidad es un pensamiento recurrente que me asalta cada mañana, sólo que nunca tengo tiempo de recrearme en él, pues debo salir zumbando hacia mi carrera diaria, para sobrevivir en mi propia jungla existencial.

Tiempo. Ese santo grial de nuestros días. La falta de tiempo nos hace ir corriendo a todas partes. La falta de tiempo nos lleva a renunciar a ciertas cosas, normalmente las que más nos apetece hacer, en pro de las que tenemos que hacer impepinablemente.

La escasez de tiempo nos aleja del disfrute de la mirada, pues nos impide pararnos, ser conscientes de lo que hacemos, mirar cada cosa que hacemos a los ojos, durante un rato, para vivir realmente la vida que estamos viviendo.

Y en esas andaba, echándole el discurso de mindfulness a mi cerebro colapsado, cuando me di cuenta de algo.

En realidad no necesito tiempo. Lo que necesito realmente es espacio.

Mi amiga Nuria Puig lo explica divinamente en su ópera primera youtubera. Se trata de ordenar el espacio a nuestro alrededor, deshaciéndonos de todo lo superfluo, desapegándonos de los objetos... Para ordenar a la vez la mente.

Yo voy un poco más allá. Necesito deshacerme no sólo de objetos que puedo tocar, sino de pensamientos, recuerdos, estímulos, conceptos, imágenes mentales que me ocupan un valiososísimo espacio neuronal y que no me permiten avanzar.

Es como cuando liberamos memoria del ordenador o del teléfono. Todo parece funcionar mejor, ¿verdad? Ir de una carpeta a otra es mucho más fluido, navegar por Internet es una maravilla, entrar en la aplicaciones, escribir un post desde el móvil... Como yo ahora.

Si consigo limpiar un poco el coco, estoy segura de que ya no echaré tanto de menos el tiempo. Mi actividad cerebral, mucho menos contaminada de ideas, conversaciones, listas de tareas y agobios varios, será mucho más rápida y eficaz. Mucho más plena.

No necesito más tiempo, necesito menos cosas en mi cabeza.

Como cuando tienes un bolso enorme y lo llenas de cosas pero al revés. 

Bolso pequeño o ningún bolso en absoluto. That's it.



4 comentarios:

  1. Muy buena metáfora y conclusión. A resetear se ha dicho

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  2. Todos necesitamos vaciar bolsillos y estantes mentales.
    Gracias por la reflexión.

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