Cuando una empieza a caminar por el sendero de la maternidad adoptiva, una vez que ya ha experimentado en sus carnes la maternidad biológica, puede creer que ya lo sabe todo de maternidad.
De adopción no sabe un carajo, por mucho que haya buceado en internet y leído pilas de libros sobre el tema. Pero de maternidad, de maternidad cree ilusamente que sí.
Una llega confiada a la primera charla sobre adopción internacional en los servicios sociales de su Comunidad Autónoma y lo primero que le sueltan es: "la mayoría de niños adoptables tienen una familia, no son húerfanos".
Toma ya. ¿En qué mundo de yupi vivía yo que no me imaginaba esto? Y entonces, una que tiene fritas a sus neuronas de tanto que piensa, empieza a darle al coco. ¿Tiene familia? ¿Cómo se come eso? ¿Y por qué motivos entonces ese niño pasa a ser adoptado por otra familia? Pues mira. Hay varias opciones, todas igual de chungas. Bueno, igual de chungas no, seamos justos. Unas más que otras.
Los padres pueden
no tener dinero para cuidarle. Y no hablo de no llegar a fin de mes. Hablo de no llegar a fin de día. Hablo de gente que ¿sobrevive? con menos de un euro al día. Hablo de la más angustiosa de las situaciones posibles. Quizá hablo de familias que tienen otros muchos hijos y que deciden renunciar a uno o varios de ellos para intentar que sobrevivan. Y entonces, una puede pensar...¿Y por qué no les ayudamos para que se queden con sus hijos y pasamos de adoptar? Pues mira, porque no es fácil. Porque eso de enviar dinero a una familia de otro país a miles de kilómetros del tuyo no es tan sencillo como hacer una transferencia al banco de turno y que ellos saquen el dinero en el cajero. Porque, aunque así fuera, nadie te asegura que ese dinero realmente llegue a los niños y no se gaste en otras cuestiones. Porque no existen protocolos que garanticen que esta forma de actuar va a servir realmente para el loable objetivo de evitar que una familia "abandone" a su hijo. Porque nadie puede firmar un papel que diga que esos padres no van a abandonarle de todas formas. Porque la vida es compleja, dura, difícil, y no se puede explicar en un post.
Los padres pueden estar
enfermos. De sida, probable. Pero puede ser de otras muchas cosas. Una enfermedad en un país del llamado Tercer Mundo no es como una enfermedad aquí. Esto todos lo tenemos claro, ¿verdad?
La madre puede ser una
niña. Violada o no. Que se siente incapaz de cuidar de un niño. Y el padre ser desconocido o estar en paradero desconocido. También puede ser que la madre haya muerto y el padre no pueda o quiera encargarse.
Los padres pueden maltratar al niño. Así, sin más.
Los padres pueden estar en la
cárcel. O ser drogadictos. O alcohólicos. O todo a la vez.
O simplemente, puede ser tan duro que, como ocurre aquí (cada vez más frecuentemente) se abandone al niño a su suerte de manera inexplicable. De forma anónima. En la calle mismamente. Las razones del alma son poderosas y no seré yo quien juzgue sin saber.
Todas estas circunstancias, sin contar las ilegales que no voy a tratar en este post, pueden llevar a un niño a ser adoptable. Habrá más, ahora no se me ocurren. Y para que realmente se produzca una adopción, tiene que haber un paso previo. O que los padres renuncien a la patria potestad o que las autoridades competentes se la retiren. En ambos casos cabe la posibilidad de que otros familiares acepten ocuparse del niño o niña. En Etiopía me han contado que existen casos de estos en los que el niño "adoptado" por los familiares es el que peor parado sale de toda la casa, el que peor viste, el que peor come, el que menos oportunidades tiene. Confío en que esto no sea así de forma mayoritaria. Aunque los datos están ahí. Sé de gente que los ha comprobado sobre el terreno.
Si a pesar de todo esto, una decide seguir con este peso a la espalda, con esta piedra en la mochila que será la que luego llevará tu hijo, entonces le acecharán otras sombras como las que cuento a continuación:
1. ¿Serás capaz de querer a una persona que no es de tu sangre como un hijo? ¿Serás capaz aunque no haya salido de tu vientre, no lleve tus genes, no se parezca a nadie de tu familia y llegue a ti con tres años?. Para quien no esté familiarizado con la adopción, decir que cuando te dan la "idoneidad" para ser padre o madre, se establece un rango de edad que deberá tener el niño en función de la tuya propia y la de tus hijos previos. En nuestro caso era de 0 a 3 años.
2. ¿Serás capaz de aguantar que te asignen un niño feo? ¿Serás tan frívola como para que una cosa así te afecte? He de decir que la práctica de Mundiadopta, la ECAI con la que gestionamos el proceso, de proyectar a los futuros papás una retahíla de fotos de etiopes de todos los colores, edades, rasgos y complexiones es totalmente recomendable y terapéutica. Cuando vi aquello me sentí tan feliz... porque todos aquellos rostros me parecieron tan bellos...que cogí fuerzas para lo que había de venir. Aún así, ese miedo se mantuvo ahí agazapado a lo largo del tiempo.
3. ¿Serás capaz de querer a tu hijo adoptivo como quieres al biológico? ¿Será capaz tu pareja? ¿Serán capaces los demás familiares?
4. ¿Serás capaz de estar a la altura, de establecer el vínculo, de consolarle, de acompañarle en su dolor de niño abandonado sin convertirle en víctima, de fomentar su autoestima?
5. ¿Serás capaz de conseguir que los demás entiendan su historia, sus necesidades, sus circunstancias?
6. ¿Serás capaz de enfrentarte al racismo y la estupidez humana con coraje?
7. ¿Serás capaz de vivir con el hecho de llamar la atención continuamente por tener un hijo o hija negros siendo blanca?
8. ¿Serás capaz de convivir con su historia previa, sea cual sea? ¿Serás capaz de conformarte con que no haya ninguna historia conocida?
9. ¿Serás capaz de aguantarlo todo, sea lo que sea, incluso frases hirientes como la de "tú no eres mi madre"?
10. ¿Serías capaz de abandonarle de nuevo? Sí, aunque parezca un sinsentido, hay familias adoptivas que renuncian a sus hijos por motivos diversos y que se me escapan. De nuevo, no quiero juzgar.
Hoy puedo decir con orgullo y bien alto que superé todas (o casi) estas sombras funestas de esa maternidad diferente que es la adopción.
La parte buena es que no tuve tiempo de pensar en las otras. Las que me persiguieron con mi maternidad biológica, muchas de las cuales han expresado tan bien otras mamás que participan en la iniciativa de Marta de
Mà a má, pell a pell, cor amb cor.
Gracias Marta por la iniciativa. Encantada de participar.