domingo, 19 de mayo de 2013
Los pájaros que eran aviones (Reto 150 palabras: Nido, colegio, extraño)
Cada primavera una pareja de pájaros construye su nido en la ventana del cuarto de papá y mamá. A ella le parece muy extraño que mi padre diga que no son gorriones, sino aviones comunes. En cambio yo creo que es un nombre muy chulo para un pájaro. Es como llamar barco a un pez. Si algún día descubro una nueva especie de peces la llamaré así.
En el colegio no se creen que tengamos pájaros viviendo en casa ni que de vez en cuando les dejamos entrar y jugamos con ellos. Y tienen razón porque esto último no es verdad. Me lo invento porque me gustaría mucho que lo fuera. Además, es la única forma de que los niños me hagan caso y dejen de fijarse en mis gafas y mis brackets. Menos mal que se creen algunas mentiras y a veces me dejan jugar con ellos al fútbol.
viernes, 17 de mayo de 2013
Receta murcianica de viernes: Frito de berenjenas
Lo prometido es deuda. El otro día comentaba que iba a hacer posts de recetas murcianas y qué mejor que inaugurar el tema con este delicioso plato, uno de mis favoritos. Todo verdura. Eso sí, no apto para dietas hipocalóricas pues se necesita una gran cantidad de aceite de oliva para su elaboración. Y lleva patata.
Ingredientes (4 personas):
Dos berenjenas (a mí me gustan más las rayadas)
Pimientos de bola, típicos de Murcia. Sin miedo, unos ocho está bien.
Tomate triturado (natural o de lata)
Dos o tres patatas (esto es licencia de mi madre, está mucho más rico aunque aumenta las calorías)
Aceite de oliva
Sal
Pizca de azúcar
Preparación:
1. Se lava bien toda la verdura.
2. Se trocea todo en rodajas. Si el tomate en natural, lo rallamos.
3. Se fríen las berenjenas (si tienes freidora mejor). Si le pones un poco de harina antes chupará menos aceite.
4. En una sartén aparte fríes la patata mientras tanto.
5. Lo último, freir los pimientos.
6. Se junta todo en la sarten una vez frito y se echa el tomate con la sal y la pizca de azúcar.
7. Se deja un ratito hasta que el tomate esté hecho (de líquido a consistente). Si el tomate es de bote, se tiene al fuego un poco menos de tiempo.
¡Y a disfrutar!. Está muy rico, de verdad.
Todo se pringa mucho y se tarda, aviso. Eso sí, merece la pena el resultado.
¡Buen fin de semana!
jueves, 16 de mayo de 2013
AZ de la maternidad... Con B de Berenjenal
Me encantan las berenjenas. Un día leí que tenían nicotina y entonces entendí uno de los motivos por los que me gustaban tanto. Soy ex-fumadora, no te digo más.
Además de las berenjenas, me gustan los berenjenales, también conocidos como follones, o retos si nos ponemos finos. A mí me gusta más la primera palabra porque suena más de pueblo y una nunca olvida sus raíces. Aparte de que me viene bien para el carnaval de Trimadre, que es el motivo que inspira este post. El caso es que mi gusto berenjenil lo fui descubriendo y acrecentando con la maternidad y ahora te cuento por qué.
Me casé un mes de julio y en lugar de disfrutar de la estupenda vida de honeymooners unos añitos, después del verano me empezó a entrar el instinto maternal que nunca había tenido y la necesidad imperiosa traer al mundo un bebé, si podía ser para Reyes mejor. Soy así de impaciente. Mi decepción mensual iba in crescendo a medida que se acercaba el invierno. Finalmente el test dijo que sí a los cuatro meses de que despertara en mí la madre que llevaba dentro, y que andaba muy escondida la jodía. Este fue el inicio de mi primer BERENJENAL. En menudo lío me metía. Un lío maravilloso y divino de la muerte, pero un cacho de lío tremebundo.
Y a los pocos días me llamaron para una entrevista de trabajo en una gran empresa donde buscaban un mando intermedio para el que yo era la candidata ideal. Por supuesto entonces no dije nada de mi incipiente estado.
Yo ya pensaba que me habían descartado cuando a los tres meses me vuelven a llamar. Y me hacen otra entrevista y otra. La tripa se disimula bien y nadie nota nada. Hasta que finalmente me hacen una oferta y entonces les digo que voy a ser mamá en cinco meses. Ya estaba yo deseándole suerte en la vida al distinguido director de la empresa de recruiting cuando me dice que no importa, siempre y cuando no tenga pensado reducir mi jornada al volver de la baja maternal. Esto no lo dice así con estas palabras, pero yo lo deduzco de otras que SÍ dice como compromiso, responsabilidad y dedicación.
Así que, después de darle vueltas a mi cabecita unas horas que se hicieron días, decidí meterme de lleno en el segundo BERENJENAL de mi vida A.D (after daughters o después de hijas). No sabía dónde me metía, por el amor de Dios. Aquello era la jungla y si al principio pensé en presentar a mi jefe a un premio de conciliación y venerarle hasta el final de mis días, después todo dio un giro inesperado y la empresa super moderna y socialmente responsable se convirtió en ... Me estoy desviando, esto lo cuento otro día.
No contenta con esto, a mi bombo y a mi nuevo curro le añadí un cambio de casa. ¿Serían las hormonas? Compramos una nueva y pusimos en venta la que teníamos entonces, con el consiguiente quebradero de cabeza hasta que año y medio después conseguimos venderla a otra pareja. Qué sufrimiento. Nunca mais. Jamás vuelvo a meterme en un berenjenal de este calibre.
Unos años después, cuando las cosas parecían ir relajadas y nuestra vida era pura felicidad, se nos metió en la cabeza la idea de volver a ser padres. Y en lugar de ponernos al lío cerrando la puerta del cuarto con pestillo, empezamos a valorar la posibilidad de adoptar. Poco a poco nos fuimos metiendo en ese increíble y complejo mundo de la adopción y tras mucho leer, mirar y preguntar, decidimos ir hacia delante. Cuarto BERENJENAL.
Una vez que, tras dos años y medio, llegó nuestra segunda hija, estando yo en plena baja maternal disfrutando como una enana del amor infinito y el verano, no se me ocurre otra cosa que mirar las ofertas de empleo de una página web. Ya me había ido de la empresa que comentaba antes, y llevaba más de cuatro años en un puesto estable en otro sitio. La crisis ya había comenzado aunque Zapatero no lo reconocía todavía. Mi madre me decía de pequeña que soy un culo inquieto y algo de eso hay, aunque también había entonces la necesidad de hacer algo diferente, de intentar por una vez en la vida dedicarme al periodismo. Tampoco era periodismo de verdad, pero consistía en escribir, y eso me apetecía un montón.
Y resulta que me llamaron y me entrevistaron y me hicieron una prueba y les gusté. Me dieron el puesto y tuve que renunciar al mío en plena baja y llamando a mi jefe por teléfono. Eso sí, no empecé a currar hasta agotar el descanso maternal.
Y este fue el quinto de mis berenjenales. Desde que empecé con ellos ha sido un no parar. ¿Será el síndrome ese del nido pero a lo bestia? Intrigado tengo a marío. Y temeroso. Por si vienen más.
"La maternidad de la A a la Z" es un carnaval de blog iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un "Diccionario de madres" con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.
Síguelo en Twitter #azdelamaternidad
miércoles, 15 de mayo de 2013
Mis primeras caligrafías
Estoy muy orgullosa de haber vencido a la pereza por fin y haber dedicado esta mañana de fiesta madrileña a practicar caligrafía.
No sólo siento que amortizo los 40 euros del curso que hice en Cincela, material incluido, y los 24 del libro que me regalé el 23 de abril. Además, y esto es lo mejor, he conseguido por fin rellenar uno de los marcos de fotos colgados en el árbol de las palabras del hall de mi casa.
No te imagines que vivo en un palacio, aunque conviva con dos princesas y mi príncipe azul. El árbol está pintado en la pared por marío, tras aquel día que tuve una de mis ideas geniales y se me apareció en la mente un árbol del que colgaban palabras, poemas para ser más exactos.
Me pareció una idea chupendilerendi y lo hubiera sido de no ser porque me está costando tanto llevarla a la práctica como a la Unión Europea alcanzar la verdadera unidad.
El árbol se pintó relativamente pronto, sólo unas semanas después de la visita al Aki bricolaje para comprar la materia prima. Después de eso, como no encontraba los marcos adecuados, el pobre estuvo ahí, desnudo, solo y aburrido, durante meses. Una mañana primaveral paseaba yo por el barrio de Salamanca y vi que liquidaban una tienda de muebles rústicos. Y allá que en un ataque consumista sin precedentes me hice con seis estupendos marcos la mar de bonicos. Ahí se quedaron ellos en su embalaje, acaparando pelusas sin control, en un rincón de mi cuarto. Hasta que otro día tonto de esos me dio por colgarlos, sin nada dentro, rollo minimal.
Una vez colgué una foto, ¿foto, no era un árbol de palabras?, sí, bueno, verás, es que las imágenes valen como mil y esta era muy chula porque salíamos las nenas y yo muy reguapas. Unos meses después añadí uno de mis poemas. A los dos años cambié ese poema por otro que no es mío, en inglés, que una amiga que lee este blog me envió hace unos meses como una premonición de lo que vendría después. Y como colofón puse un dibujo que mi gran amiga y artista Cristina me regaló antes de marcharse unos meses de España.
Bien, sólo quedaban dos marcos vacíos. Se me ocurrió aprovechar mi amor por la caligrafía para escribir con buena letra alguno de mis poemas. Como aún no tengo práctica suficiente, he empezado con cinco palabras, las favoritas de cada uno de los miembros de la familia. Yo he incluido dos, por eso de que la obra es mía, y porque quedaba mejor para la composición.
He de decir que está llena de fallos. ¿Qué quieres? Es mi primera vez. Pero como cada día tengo menos vergüenza he pensado en compartirlo en el blog. Prometo rellenar el marco que falta con una verdadera obra de arte. De aquí a 2020, por lo menos.
martes, 14 de mayo de 2013
Cosas que no nos gusta escuchar ... a los padres adoptivos
Los padres y madres adoptivos estamos acostumbrados a oir multitud de cosas que no nos gustan. Sobre todo los que tenemos hijos de otro color de piel y con el pelo ensortijado. En estos casos el hecho adoptivo se da por supuesto, aunque a veces entre la duda si sólo hay un progenitor junto al niño.
Muchas cosas de estas que nos dicen y no nos gustan están dichas sin mala intención, es cierto. Algunas veces por desconocimiento y otras por falta de sensibilidad.
Otras se dicen cosas con muy mala baba.
Aquí dejo una relación de frases escuchadas por mí y/o por otros padres y madres como yo:
> "¿La niña es tuya tuya?" a mí esta es de las que menos me gustan porque hace una distinción muy clara entre el hijo biológico que has tenido en la tripa que SÍ es tuyo e hijo adoptivo que NO es tuyo. Vamos a aclarar esto: mis hijas son MÍAS ambas, si tenemos en cuenta el libro de familia, las haya parido yo o no. Otra cosa es que alguien pueda decir que los hijos nos pertenecen, ante lo cual yo creo que no, tengan el origen que tengan. Los hijos realmente no son una posesión nuestra. Este es otro tema ante el que no voy a profundizar hoy aquí.
Hace poco una señora se quedó pensando en mi posible pareja negra cuando le dije que la niña era mía mía.
> "¿Cuánto te ha costado?" la respuesta ante esta falta absoluta de respeto es clara: "me ha costado mucho (sangre, sudor y lágrimas) tiempo, ansiedad, incertidumbre". Mucho dejar que se metan en mi vida desconocidos que me examinaban como madre (que lo entiendo, debe ser así, pero se pasa mal). Los niños no son una mercancía que se compra o se vende (aunque desgraciadamente haya algunos que lo creen así y trafican con niños). Pagas un dinero por los trámites, las gestiones ante el país de origen del niño, las traducciones, los certificados de idoneidad, el viaje. No por el niño. Por favor no pregunten más esto y menos aún si está el niño delante.
> "Qué buena persona eres, has hecho una gran obra por esa niña" NOOOOOO, yo no he hecho una gran obra. Ni mi marido. Mi hija no es una obra de caridad o una pobre criatura desgraciada a la que yo he salvado de morir. Ella ha llegado a nosotros porque estaba en situación de ser adoptada y nosotros queríamos tener otro hijo. Realmente es ella la que nos salva a nosotros, aunque suene muy rimbombante decirlo y muy cursilón. Es cierto que en cierto modo nos acercamos a la adopción con la idea de para qué traer otro niño al mundo cuando hay muchos sin familia. Sin embargo no nos hemos creído en ningún momento salvadores de nadie ni queremos que nuestra hija se sienta toda su vida en deuda con nosotros. No queremos, aunque sabemos que algo de esto va a sentir ella en su cuerpecito. Así que por favor, no alimenten esta idea. Lo digo desde el cariño.
> "¿Y qué sabéis de su historia?" Este es un tema privado y preferimos no contar nada sobre ello, al menos hasta que ella lo sepa todo (y ya veremos). De momento le vamos contando cosas según ella va preguntando, poco a poco, adaptando el discurso a su edad. Esta pregunta incluso se da entre los padres y madres adoptivos. Es incómodo pues no nos gusta quedar de bordes cuando nos la hacen. Entendemos la curiosidad de todos. Entiende tú nuestra postura, por favor.
> "¿Se acordará todavía de los rugidos de los leones?" Esta pregunta la he escuchado yo con estos oídos. Es tan ridículo que creí que era una broma (de mal gusto). Cuando me di cuenta que lo decía en serio fue cuando confirmé el grado de estupidez humana que me rodeaba en aquel momento.
> "Me encantan los niños negros, siempre he querido tener un niño negro y un mono" Esta barbaridad no me la han dicho a mí, afortunadamente. Hubieran tenido que sujetarme para no partirle la cara a la persona en cuestión cual Tony Soprano. Me lo contó una amiga a la que le pasó esto con una mamá del cole de su hija. Y encima la tiparraca aún no entendía por qué esta amiga se enfadó con ella por hacer este comentario "tan positivo" sobre su hija. No hace falta añadir nada más.
> "Qué suerte que te la dieron de bebé, así todo será más fácil". No es cierto. Aunque te den a tu hijo adoptivo al día siguiente de nacer, la herida de haber sido separado de su madre biológica persistirá siempre en su memoria. El otro día me comentaba una amiga lo duro que tiene que ser para un bebé encontrarse de repente fuera de la tripa de su madre, esa primera separación que se produce al nacer. Y yo le decía, "imagínate que, además, te separan de ella para siempre, y después te separan de nuevo de tus cuidadoras en el orfanato y después otra vez cuando dejas la casa cuna". Y te vas con unos desconocidos de piel blanca, distinta a las pieles que has sentido en tu corta vida, a un lugar que huele diferente, sabe diferente, suena diferente. Es cierto que cuanto más pequeños, menos oportunidades hay de sentir el abandono, de vivir abusos o maltratos. Pero de ahí a que el bebé no "recuerde" nada de su vida anterior hay un abismo.
> "Los etíopes son más guapos porque tienen la piel más clara, no son tan negros". En Etiopía hay negros de todos los grados, desde el café con leche corto de café (y perdóname la frivolidad del símil) hasta el café sólo fuertecito. Uno es guapo o feo dependiendo de muchos factores y desde luego, según lo veo yo, el color de la piel no es determinante. Cuando estuve en Etiopía fuimos a hacer las típicas fotos de carné para el pasaporte de los niños. Allí vi montones de fotos de etíopes casándose, de bebés supuestamente monísimos y de fiestas de cumpleaños. Y me di cuenta de que había etíopes feos feísimos. Como españoles, ingleses, suecos y colombianos. Es cierto que la mayoría de nenes etíopes que conozco son guapísimos a rabiar. Mi hija lo es. Y es negra como el tizón por cierto. A propósito de este tema, acabo de leer el post de hoy de una madre de Marte que os recomiendo desde aquí. En conclusión, ¿ser muy negro te hace ser más feo? una forma de racismo más a la que nos enfrentamos.
Y como últimamente me acusan de escribir tochoposts, lo voy a dejar por ahora. Habrá más entregas sobre este tema. Mal que me pese.
Feliz martes
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