lunes, 13 de mayo de 2013

Sonrío

Sonrío. Acaba de pasar por delante
un trozo de belleza.
La próxima vez estaré más atenta
para cogerlo y llevarlo a casa
y sentarlo junto a mí en el sofá.
Le haré mimos, le inventaré fantásticas historias
que nunca serán escritas,
le pondré perfume.

Pero, ¿qué está pasando?
Todo se ha estropeado.
Mis ojos bajan a las profundidades
de ninguna parte
sin escuchar mis súplicas
Sólo veo grises y malvas
siento la humedad de la bruma,
percibo el lugar donde nunca quiero estar
me atrapan sus tentáculos malditos.
La angustia se viste con mi cuerpo.
Quiero gritar.

Y entonces escucho un piano desde el mar,
la brisa me pinta la cara
el calor del mediodía me calma
me aviva la increíble soledad de la arena blanca.

Me quedo sin habla.
Respiro gotas de sal
y acaricio las olas del viento.
Estoy en el rincón perfecto.
El instante en mi paladar
amenaza con tragarme
antes de llegar a mi bolsillo.

Vuelvo a la ciudad
a sus caminos sin destino
a sus habitantes sin alas
a sus edificios sin alma.

El tiempo se revoluciona
avanza y no descansa
dejando huellas y deseos
posibilidades y heridas
temblores y realidad.

Nubes negras como cuchillos
se enfrentan al sol
Y ganan la batalla
Grandes gotas de lluvia
lo invaden todo,
hasta las venas de los hombres que cruzan las aceras.

En una hora
el agua limpia el ambiente
llena los huecos,
da a luz el sol

Tras la fluida tristeza
el cielo se mancha de miles de colores
En el aire bailotean carcajadas
Los niños felices chapotean la tarde.

Y yo, como si fuera una rosa tratando de ser mujer,
doy un gran paso adelante,
me elevo
floto ensimismada,
crezco

Y vuelvo a sonreir.

domingo, 12 de mayo de 2013

Alicia evaporada

Alicia no sabía dónde meterse, así que giró sobre sí misma deseando ser engullida por la tierra, sin embargo, sucedió que se fue haciendo líquida y después gaseosa, evaporándose por toda la ciudad.

Millones de partículas de Alicia invadieron las casas, las oficinas, los túneles, las tiendas, depositándose en las cabezas de las personas, que sintieron unas irresistibles ganas de despertar.

De repente, la gente veía conejos estresados, gatos muertos de risa, naipes con cabeza y sin ella. Ese día todo el mundo, maravillado por las increíbles cosas que estaban sucediendo, se olvidó de sí mismo y de sus circunstancias.


viernes, 10 de mayo de 2013

Murcia, patria querida

Estaba yo con un hambre que me moría y de repente leo en Twitter un mensaje de Borjalona hablando de la ensaladilla murciana y bueno, casi le pego un bocao al PC.

Y en estas estaba que me di cuenta de que no he escrito ni un solo post sobre mi tierra murcianica. Si me abuela me leyera...Ella, para quien no existe lugar en el mundo mejor. Y eso que no ha salido de allí prácticamente nunca, ¿prácticamente? Que si lo hubiera hecho, también lo pensaría, jajaja.

Mi abuela es lo más de lo más, que lo sepas, y en breve le haré un homenaje por aquí.

"¿Eres de Murcia , Murcia?" No mira, de un pueblo cercano, el pueblo de los locos que nos llaman porque allí hay un hospital psiquiátrico. Antes lo consideraba un insulto y me sentaba mal. Ahora me encanta. Porque algo de locura hay en mí, si no, no estaría aquí, escribiendo un blog y contando mis cosas a la humanidad. Ni hubiera sido madre. Ni hubiera firmado la hipoteca. Ni...

El otro día quedamos con unos amigos recientes. Hace poco que nos conocemos. La historia de cómo nos encontramos por la vida la contaré en otro post (qué cantidad de temas me están saliendo así a lo tonto, qué bien).

El caso es que ellos han vivido unos años en Murcia, en San Javier y otros pueblos costeros. Y hablaban de los brutos que son los murcianos, sin saber que yo lo era. Al rato, al enterarse, se quedaron un poco cortados. Y yo les dije que no se preocuparan, que soy la primera en reconocer esto, la brutalidad intrínseca de todo murcianico que se precie.

Primero por la forma de hablar. Esa costumbre de comernos las eses y en general los finales de las palabras. Somos de buen comer. Nos gusta comer. Y nos comemos las palabras y lo que haga falta. Que para eso tenemos fama de brutos. Pue' amo' a serlo, que no se diga.

Luego porque realizamos interpretaciones de ciertos conceptos lingüísticos y les damos nuestro toque personal. Tenemos hasta un dialecto, el panocho, incomprensible para la mayoría. Incluidos nosotros, los que hemos nacido en la Huerta del Segura.

Decimos por ejemplo:

"Voy anca la Paquita",

"Nena, tráele un pero (manzana) a tu padre"

"Acha, pijo, lleva cuidao"

"Un cuarto kilo de bajocaaaa' (judías verdes) y 3 o cuatro alcacilee' (alcachofas)"

"Acho tío, ¿qué diceeeee'?"

"Mira ve' qué quiere la zagala"

Nosotras, de niñas, no jugábamos a la goma sino al elástico. Dejamos las cosas en la leja y no en la balda. Llevamos bambos y no deportivas. No bajamos a la playa, sino que subimos. Ni metemos el dinero en la hucha sino en la alcancía. Y tenemos una semana más de vacaciones en Semana Santa porque es la semana del Bando de la Huerta y el Entierro de la Sardina. Esto me da una envidia mortal actualmente porque como vivo en Madrid, me lo pierdo. "Ah, no haberte ido tonta, eso te pasa por irte a looo' madrileee".

También hacemos nuestras propias versiones de las canciones infantiles:

"Palma' palmita' que viene su papá... y le traerá... uno borriquito que dice, ahhhhhh"

 O nuestros propios villancicos:

"En la pueeeeertaaaa de Orihueeeelaaaaaa, En la pueeeeertaaaa de Orihueeeelaaaaaa, En la pueeeeertaaaa de Orihueeeelaaaaaa, En la pueeeeertaaaa de Orihueeeelaaaaaa, En la pueeeeertaaaa de Orihueeeelaaaaaa..." Y así hasta el infinito.

Y hasta nuestro particular Murcianico Gangnam Style:


Además somos una gente muy hospitalaria. Recibimos con los brazos abiertos a hordas de chulitos madrileños que muy bien define mi amiga Irene en su blog.  A pesar de que ellos nos traten como paletos. Somos asín de majetes. Gente güena de verdad.

Es cierto, hablamos raro. Tanto que mimarío me confesó asustado que el primer día que compartió mesa y mantel con mi familia no se enteró de nada. Entre otras cosas porque hablamos a gritos. Eso sí, sin acritud.

Aparte de eso, somos buena gentucilla. Normales, sin ir de nada en especial, no nos molan las tribus urbanas y toda esa chusma. Y con la cara pan que nos gastamos, como para ir de algo. No me imagino a un murciano de hipster, hippy, mod, pijo (bueno pijos sí, conozco algunos), heavy o cosas así. Todo lo más que veo en mi mente calenturienta es un murciano con el traje de huertano (las murcianas son (somos) más trendy y visten (vestimos) casi como las madrileñas de pro) tomando sus cervecicas y sus marineras al sol. Porque menudo sol. En mi tierra podríamos exportarlo y se acabaría la crisis de este país. Como estamos en un estado de autonomías solidarias, les daríamos un poco a cada uno, en especial a Castilla La Mancha y Aragón. Para devolverles el favor del trasvase. De bien nacido es ser agradecido. De nuevo, sin acritud.

También tenemos nuestra corrupción y nuestro propio crash inmobiliario autóctono. Un día unos cuantos iluminados empezaron a construir adosados a mansalva para alemanes y británicos, con sus campos de golf tan monos y sostenibles. Ahora aquello es un desierto con palmeras resecas. El paro supera el 30% según la EPA de marzo. Y el 23% de empresas han echado el cierre desde 2008, entre ellas la de mi padre. Un panorama la mar de alentador. Pendiente también el post sobre mi padre y su aventura empresarial.

Me estoy yendo del tema...yo venía aquí a hablar de las maravillas del sureste español.

Y lo bien que se come... el caldero, la paella de verduras, el cocido con pelotas, el frito (berenjenas, primientos y patata fritos con tomate), el zarangollo (calabacín, patata, cebolla y huevo), el pastel de carne, las marineras (rosquillas con ensaladilla y anchoa). La mejor comida es la de mi madre, qué quieres que te diga. Es la puritica verdad por mucho que suene a tópico. Prometo hacer algún post de recetas.


Y lo bonitos rincones que tiene. Lorca (ahora un poco asolada por el terremoto), Sierra Espuña, Moratalla, Caravaca de la Cruz. Y todos nuestros kilómetros de costa, el Mar Menor, La Manga y sus dos mares, Mazarrón, Águilas, Cartagena (sí, aunque en teoría nos llevamos mal cartageneros y murcianos, menuda estupidez supina, a mí me gusta Cartagena también).

Nuestra catedral, joya de la corona, nuestras plazas para tomar esos manjares y refrescar el gaznate, las calles peatonales de la Platería y Trapería con esos comercios de antaño que sobreviven al mundo franquicia.

Y qué decir de nuestros enormes centros comerciales que nada tienen que envidiar a la Cúpula de Madrid o La Vaguada. Esa Nueva Condomina a la que nunca lograré llegar sin perderme o el magnífico Thader, junto a nuestro IKEA (que tenemos uno, ¿eh? ¿qué te habías creído?) junto al nuevo Corte Inglés al que no va ni el tato. Espectaculares las luces nocturnas en esta zona mientras intentas superar el cojoatasco de tu vida para llegar a tiempo al cine. Ríete tú de la M30 a las ocho y media de la mañana.

Ahora dicen que vamos a tener hasta un Parque Warner que va a dar trabajo a miles de personas. ¿Qué más se puede pedir? Sí, se me olvidaba, se puede ir andando a casi todos los sitios, los precios son más baratos que en la capital del reino y los tomates y melocotones son los mejores del universo. Ni raff ni leches en vinagre.

A mí lo que más me gusta de mi tierra es el momento en el que me acerco por la autovía desde Madrid y la veo en la distancia, toda majestuosa, luminosa, grande, tan hermosica ella. No hay otra igual.

No te me pongas celosa Madrid, que te juro por la Cibeles que habrá otro post para ti, ¡guapa!.

Actualización

¡¡¿Cómo me he podido olvidar de la música?!! Nosotros, que somos super modernos con nuestros festivales molones como el S.O.S 4.8 que se acaba de celebrar y donde ha actuado gente tan grande como L.A., Lori Meyers y Crystal Fighters (ninguno murciano que yo sepa) y ha contado con la presencia de mi ídola Virginia Díaz de Radio 3.

Madre mía, cómo está mi cabeza.

Y qué decir de Second, me requetegusta este grupo. MURCIANOS y a mucho orgullo. O de Varry Brava. O de Funambulista. O de estos Klaus & Kinski que acaba de descubrir mi alma. Todos ellos también de la tierra de las marineras. ¿Qué te pensabas, que nos quedábamos en las jotas? Ni de coña.

jueves, 9 de mayo de 2013

AZ de la maternidad... Con A de Apego


Fui madre con 30 años y desde el momento que supe que estaba embarazada sentí el apego sin que ese concepto hubiera pasado por mi mente más de dos veces en mi vida. Tres a lo sumo. Era algo tan fuerte y tan especial que no podía explicarlo con palabras, sólo con lágrimas, mocos y risas en momentos que no venían a cuento.

Dice la wikipedia que el apego es una vinculación afectiva intensa, duradera, de carácter singular, que se desarrolla y consolida entre dos personas, por medio de su interacción recíproca, y cuyo objetivo más inmediato es la búsqueda y mantenimiento de proximidad en momentos de amenaza ya que esto proporciona seguridad, consuelo y protección.

A pesar de que dice que es algo recíproco, y que la niña no había nacido, yo me sentía apegada, "arrejuntada" a ella para siempre. No hace falta que cuente lo que experimenté al verla arrugadita y envuelta en sábanas recién salida de la cesárea. Y a partir de ahí el apego se hizo GRANDE y ENORME y ya no cabe por las puertas.

Cuando tres años más tarde nos embarcamos en el fascinante viaje de la adopción de L.E. lo sentí de nuevo. ¿Curioso, no? No sabía si aquello llegaría a buen puerto, si sería niño o niña, si tendría dos meses o cuatro años. Sólo sé que sentía un apego imaginario. Y fue entonces cuando empecé a oír hablar del apego y el vínculo a todas horas. Son conceptos muy importantes en la adopción. Conseguirlo es todo un reto la mayoría de las veces porque el niño o niña tienen mucha dificultad para establecerlo. Y la paciencia, el amor y la perseverancia no son suficientes. Incluso sucede en ocasiones que los padres adoptivos no logran establecer ese apego por su parte. O que tardan un tiempo en conseguirlo. Los casos más terribles acaban en el abandono de estos niños, que ya han sufrido antes un abandono previo, en centros tutelados. Lo que se llama "devolver" al niño. Algo tan horrible y dramático como vergonzoso y cruel.

En mi caso no fue así, fue verla en sentir un amor incondicional por esa criatura que me miró y sonrió de oreja a oreja, la muy fresca. Ese amor imaginario que viví durante dos años y medio se hizo realidad. A ella no pareció costarle mucho apegarse a nosotros. Ahora sé que algo sí le costó. Pero eso es harina de otro costal que diría la mía mama.

"La maternidad de la A a la Z" es un carnaval de blog iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un "Diccionario de madres" con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.

Síguelo en Twitter #azdelamaternidad

Si estás interesada en participar, tienes toda la información a tu disposición aquí.

miércoles, 8 de mayo de 2013

El mundo anda revuelto

El otro día buscaba el poema que le dediqué a L. poco después de nacer. Y me topé con esto. El poema aún lo sigo buscando...Escribí estas palabras allá por 2004.

El mundo anda revuelto, enfurruñado, violento. Me encuentro personas enfadadas por todos los puntos del mapa, cabreadas con los otros, con el otro. La gente se grita en China, en Ecuador, en Euskadi, en la calle, en sus casas. Por todas las bocas escapan sonidos agrios, de mentes ofuscadas que ya no quieren pensar, que sólo quieren gritar, insultar, humillar. El mundo no puede más, le cuesta seguir adelante con la sonrisa, no soporta al vecino, al de enfrente ni al de al lado. No hay quien nos aguante, ni queremos aguantar a nadie. Y mientras, mi hija de un año me mira a los ojos y sonríe porque le canto “el señor don Gato”. Ella baila al ritmo de la musiquilla que me sale de dentro, ajena a mis aullidos interiores.

¿Podríamos decir que este pensamiento sigue vigente? Hay días que lo siento, sí, como un dejà vu.

Así que voy a ponerle un poco de música porque no me apetece quedarme con el mal rollo. ¡Feliz día!