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miércoles, 3 de julio de 2013

AZ de la maternidad. I de Inspiración.



La I de Inspiración por L.
La INSPIRACIÓN con mayúsculas llegó a mi vida al ser madre.

Estoy segura de que no hace falta ser madre para ser tocado por su varita como tampoco las mujeres no madres se libran de las heridas. A veces siento que mis reflexiones sobre la maternidad excluyen a otras mujeres que no han tenido hijos y no es así. Sólo trato de exponer mi visión personal alrededor del hecho de ser madre. Sin valorar la de otros. Así de sencillo.

Como decía, la musa vino a mí al quedarme embarazada, después de muchos años sin hablarnos ni querer saber nada la una de la otra. Confieso que era una relación desigual, de esas en las que uno da más que el otro. Yo estaba en desventaja porque la quería con toda mi alma y ella me ignoraba por completo. Vamos, no es que diéramos una más y otra menos, es que ella no me daba nada de nada.

Al saber que estaba esperando un bebé, me compré un cuaderno y me propuse rellenarlo con mis pensamientos sobre ese momento especial de mi vida. Fue mi primer “blog” que nunca publiqué al mundo.

A partir de ahí, cuando la niña tenía poco más de un año, empecé con los talleres de escritura. Primero, gracias a mi amiga T., que me introdujo en la Asociación Colegial de Escritores. Los lunes, después de trabajar, me iba al centro de Madrid y, tras una hora de atasco, llegaba siempre tarde a aquella sala fría y desangelada de La enana marrón. Ahí me quedaba absorta, con la boca abierta de escuchar a escritores y poetas de los grandes y no tanto. Y de escuchar a los compañeros, todos ellos a años luz de una humilde servidora. Tanto que creo que sólo conseguí  leer en voz alta uno de mis relatos en aquellos días.

Después de aquel taller, vino el de Fuentetaja. Un curso online que me dio herramientas para abrir la caja de la creatividad que necesitaba para ponerme en marcha. Tras él, me apunté al Hotel Kafka y tuve mi actuación estelar nada más llegar.

Más o menos por aquellas fechas, decidimos emprender una nueva aventura. La adopción llegaba a nuestras vidas, primero como una ilusión, después como una ILUSIÓN y una REALIDAD. Entró con fuerza desde el día que nos presentamos con cara de bobos en la reunión informativa de la Comunidad de Madrid, primer paso para adoptar. Y desde ahí, todo un viaje precioso que narré con todo lujo de detalles. La musa se instaló en mi vida de forma casi permanente y fue una compañera ideal de aquel tiempo.

Casi a la vez, nació El arte es libre, mi otro hijo de la blogosfera, con mi amiga Cristina, autora de los dibujos. Se nos ocurrió unir nuestras pasiones creativas en un único espacio. Y, aunque no hemos seguido un ritmo constante, es un proyecto al que tengo gran cariño y que siempre me he resistido a abandonar. Hasta publicamos dos libros, de edición limitada, uno de dos ejemplares y otro de cinco. Cris, te debo un poema, lo sé ;-)

Cuando llegó L.E. la musa me abandonó. Me dejó tirada como se deja la ropa en el suelo de la habitación al llegar de una noche de juerga. Dejé el blog de la adopción, los relatos que escribía fuera, el blog de El arte… No era capaz de escribir de nada en ninguna parte.

Pero el gusanillo seguía ahí. Dormitando cual oso en invierno.

En septiembre de 2012 decidió despertarse y volver al mundo. La inspiración comenzó a dejar algunas palabras con sentido en el blog de poemas. Y después, me llevó a comenzar este otro en el que escribo.


¿Qué es lo que me impulsó a seguir adelante y no desfallecer en el camino? La inspiración que encuentro al mirar a mis hijas y al escuchar sus risas, por supuesto. Pero voy más allá. Ellas fueron el detonante. La energía me ha venido de mí misma, de bucear en mí para conocerme mejor y darme cuenta de quién soy realmente y de qué quiero en esta vida. Para descubrir lo mejor de mí y sacarlo fuera, para mostrarme al mundo con mi mejor vestido y mejorar cada día en la parte no tan buena, los puntos de mejora. 

El conocimiento interior es tremendamente apasionante e ilusionante. Un camino de que estoy recorriendo con la mejor compañía. Algo de lo que a lo mejor, hablo algún día, en este blog o en otro. Nunca se sabe por dónde te va a llevar la vida.