El otro día escuché una voz familiar que decía: "ni jo ni ja" y me entró el pánico. Resulta que era yo hablándole a mis hijas. Soltando una de esas frases de mi madre que aborrecí cuando era niña y que ahora yo misma repetía enfadada a las mías sin ninguna vergüenza. ¿Cómo podía estar pasándome esto?
Y en esas que un pensamiento me llevó al otro y me di cuenta de que, no sólo salían de mi boca frases heredadas de mi infancia, sino que había creado un lenguaje propio que en el futuro mis herederas podían evocar en un blog y transmitirlo vía interplanetaria a otras galaxias. Porque seguro que en veinte años todos viajamos en naves espaciales y nos vamos de vacaciones a otros mundos. Fijo que sí.
Así que he decidido hacer acopio de todas ellas para reflexionar sobre el tema, suprimir o modificar las más feas, bajar la frecuencia de las cansinas e insistir con las buenas. Todo para que en el más allá los extraterrestres me vean como una madre modelo.
Allá vamos...
Las feas
> Chicasssssss no empecemos. Chicasssss ya vale. CHICASSSSSSSSSS. YA ESTÁ BIEN.
Mejor si digo: chicas, ¿sabéis una cosa? me encanta cuando no os enfadáis y me entristece cuando peleáis. ¿Creéis que sería posible intentar llevaros bien hoy? A lo mejor podemos jugar un rato juntas después si todas estamos contentas.
> Se acabó lo que se daba, no quiero saber nada más sobre el tema.
Mejor si digo: me gustaría que me contárais cada una qué ha pasado y luego vemos cuál es la mejor forma de solucionarlo.
> Vais a conseguir que me enfade y no quiero.
Mejor si digo: sé que estáis cansadas (enfadadas, aburridas, nerviosas) y yo también estoy un poco cansada. ¿Qué tal si cantamos un poco para relajarnos?
> ¿Dónde están vuestros zapatos? Me duele la boca de deciros que no vayáis descalzas.
Mejor si : se ponen unos calcetines especiales de estar por casa que les sirvan para no hacerse daño ni resbalar y que sean cómodos.
> No quiero ver más juguetes encima de la mesa.
Mejor si digo: chicas, cuando terminéis de jugar por favor llevar los juguetes de nuevo a vuestro cuarto. Así podréis volver a traer otros juguetes mañana.
> ¿Cómo es posible que acabe de barrer y ya lo tengáis todo lleno de papelitos?
Mejor si digo: por favor, recoged esos papelitos en esta caja y tirarlos a la basura. ¿Os apetece aprender a barrer?
> Ni se te ocurra volver a pegar, gritar, dar un portazo, tirar eso al suelo otra vez.
Mejor si: escribimos las normas de la casa en un cartel enorme con dibujos y cada vez que se incumpla una norma se dibuja una cara triste o sonriente si se cumple. Quien consiga 5 ó 10 sonrientes se lleva un premio (jugar toda la tarde con mamá/papá en exclusiva o algo similar).
Las cansinas
> Chicas, a hacer un pis antes de salir de casa, vamos.
> ¿Lo tenéis todo preparado? ¿Zapatos, mochilas, abrigo, almuerzo?
> Después de cenar a la cama de cabeza que mañana hay que madrugar.
> El pijama se dobla y se guarda.
> La ropa no se deja tirada en el suelo del baño.
> Los zapatos no se dejan en el salón.
> Hay que comer fruta.
> Portaos bien chicas y ayudad en todo lo que podáis (cuando se quedan en casa de alguien).
Las buenas
> Os quiero mucho mucho mucho muchísimo.
> Eres la niña de cuatro años más guapa del mundo. Eres la niña de nueve años más guapa del mundo.
> Qué listas que sois.
> Vaya dibujos más chulos que hacéis.
> Olé niñas, muy bien hecho.
> Muchas gracias cariño, eres un sol. Ven que te dé un beso.
> Qué tengáis muy buen día princesas.
> No te preocupes, todo va a salir bien.
> Contadme, ¿qué tal ha ido el día corazones?
> Buenas noches, que tengáis dulces sueños.
PD. Vale, chicas, ya sé que no he dicho nada de los tacos, es que está feo dejarlo por escrito, ¿me entendéis no?
L. y L.E.: vale mami, pues entonces deja de decir todo eso que dices cuando vamos en el coche o si no, luego no te quejes de que nosotras lo digamos también, ¿eh?
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jueves, 25 de julio de 2013
jueves, 25 de abril de 2013
Cosas que decía mi madre
Sí, lo sé.
Sé que se ha escrito ya mucho acerca de las cosas que decían las madres de los que fuimos a EGB.
Se ha dicho tanto que Amaya Ascunce publicó un libro el año pasado que yo no he leído y que, aún así, intuyo ingenioso y divertido por los extractos que he visto en la web.
Pero, ¿que quieres que te diga? es que este tema da mucho juego y después de las dos entradas de profundismo con las que empecé la semana, me apetecía algo más ligerito para pasarlo bien.
Así que allá voy con mi lista. ¿Reconoces alguna de las frases? Aviso que algunas son muy de ser dichas por madres de la zona sur de España, tirando al sureste, así que es posible que te suenen a chino y, encima, con acento murciano:
Nota: Mamá, este post está hecho con cariño, para tomárselo a risa, no te me enfades ;-)
> Después de que te hayas caído o rasgado el codo con la puerta y digas: AY! :
Guarda para cuando no hay.
> Cuando le decía que estaba aburrida:
Date con una piedra en la espinilla
> Cuando le decía que me daba vergüenza algo:
¿Qué vergüenza ni que ocho cuartos?
> Tú sigue que me encuentras.
> Verás cuando se lo diga a tu padre.
> Te doy un guantazo que te avío.
> Dale un poquico a tu hermano que se le va a romper la yell (traducción: hiel).
> Eso no me lo vuelves a repetir.
> Cuidaico con lo que haces.
> A tu madre no se le contesta (esta la podían decir indistintamente papá o mamá)
> Pero m'chacha, ¿cómo se te ocurre?
> En el muunnnndo (traducción: pero, ¿qué me estás contando?)
> Tráele un plátano (manzana, mandarina, cerveza) a tu padre.
> Coser sin dedal es de marranas.
> Anda, sube un momentico arriba (casa de dos plantas) y bájame el bolso (pañuelo, zapatos, secador de pelo).
> Eso te lo comes tú como yo me llamo M.
> Hija, ¿es que no tienes hartura?
> Lo comido por lo servido.
> Pareces un adefesio.
> Qué desaboría que eres.
> Pasa el trapo por tu cuarto que está lleno mierda (mierda=unas pequeñas partículas de polvo)
> Hija, ayúdame a deshollinar y te doy veinte duros.
> ¿A esto le llamas tú planchar?
> Parece mentira que seas tan inteligente.
> Parece mentira que seas la mayor.
> Por donde metes la cabeza la tienes que sacar.
Y la más terrible de todas:
BEEEEEEEEEGOOOOOOOÑAAAAAAAAAAAAAAAA
miércoles, 24 de abril de 2013
Esas frases que no mola escuchar ... en la peluquería
Vas a una pelu low cost que después resulta ser low quality y high cost. No tienes cita, porque en estos sitios no te la dan. Aquí es tonto el último.
Dices que te quieres dar unas mechas y entonces oyes "tienes que esperar un poquito" y en ese instante sabes que vas a pasar más de una hora larga leyendo revistas del corazón con la misma foto en la portada de la familia real o de la duquesa de Alba living the love . Se te ocurren millones de planes muchísimo más inspiradores para pasar la tarde. Luego ves tu reflejo en el espejo y constatas que esas raíces te dan un aspecto de mecha californiana ultra chic. Te pones las gafas y confirmas que no, que sólo era un efecto óptico. Y te quedas a echar el rato.
Al cabo de 94 minutos y 34 segundos escuchas "pasa por aquí" y te llevan a otra silla igual de infernal que la primera y te dejan ahí. Un ratito más. Y a continuación, se acerca una chica con el pelo de varios colores y corte asimétrico modernísimo y te pregunta: "¿qué te vas a hacer?". Y entonces tú cometes el error de mostrar tu debilidad y decir algo así como: "no estoy segura, quiero cambiar de color, oscurecerlo sin pasarme mucho y al mismo tiempo que tenga luz, quizá tendría que teñirme y después darme reflejos". "Nooooooo, ni se te ocurra - responde ella entre ofendida y sabihondilla - Eso no te va a quedar bien y te va a esclavizar y bla bla bla". La dejas hablar mientras recuerdas vagamente que la vez anterior una de sus compañeras te recomendó justo lo contrario por no sé qué leches del efecto natural y tal y cual.
En ese momento, atrapada en un plástico, una bata y una toalla, da cosilla salir huyendo de allí. También es verdad que da palo tirar por la borda el tiempo empleado en esperar, por mucho que ahora puedas ir de contertulia a Salvamé con la sabiduría acumulada en el papel couché.
Así que te quedas en tu butaca. La chica pizpireta del corte asimétrico te enseña la carta de color para que elijas el que quieres para tu mecha y te suelta: "¿cuál te pongo?" Tu reacción inmediata sería decir: "chica, qué más da el que escoja si luego siempre acabo totalmente diferente al color que veo aquí". Sin embargo, dices: "una cosa intermedia entre éste y éste". Rauda y veloz la chiquilla da una serie de instrucciones incomprensibles a otra chiquilla aún más joven (¿a qué edad salen de la escuela de peluquería?): "ponle un 7,40 con reducción de 4 al 15%".Y se queda tan ancha sabiendo que tú no has entendido ni jota y qué va a dar igual que te pongan carne de caballo en el pelo o excrementos de rata. Por cómo huele y el color que tiene bien podría ser una de las dos cosas.
Después viene la fase del pincel y los papeles de aluminio y unos cuantos "mira para acá", "mira para allá", "sube la cabeza", "bájala". Y tras dar una segunda vuelta a las revistas que hasta has LEÍDO ya de puro aburrimiento ("el próximo día llevaré un libro" es otra de mis frases predilectas) llega el momento más terrorífico de todos.
Vas al torturador de cervicales o lavacabezas que le llaman otros. Definitivamente creo que están hechos así a propósito para que, entre sus garras, seamos capaces de decir que sí a todo lo que intentan vendernos las diligentes profesionales del estilismo. "¿con qué te lo lavo?", "con ¿champú?" respondo en mi cabeza sin llegar a hablar en voz alta y entonces digo algo muy socorrido en estos casos: "con uno neutro", que viene a ser algo así como pedir el vino de la casa en los restaurantes. A mí lo que realmente me pide el cuerpo, una vez llegados a este fatídico momentazo del aplasta cerebelos, es decir: "mira, ahórrate el intento, no quiero ningún producto que incremente el precio de mi factura". Lo que pasa es que odio parecer borde y me aguanto. También odio parecer rata.
Después de la preguntita del champú viene la que se lleva la palma. La que todas esperamos con ansiedad y miedo. Esa que empieza por m y acaba por a.
"¿Mascarilla o crema?"
Nunca tres tristes palabras como esas habían despertado en mí efectos fisiológicos tan desasosegantes. El pulso se me acelera, me entra calor en la cara y hasta tengo taquicardias. No exagero. Soy extrema por naturaleza.
Aquí hay que ser rápido. Si tardas un segundo coma cinco en contestar estás perdida. Porque será la oportunidad que ella aprovechará para hablarte de las maravillosas propiedades del nuevo producto traído del Mar Muerto eco-friendly y 100% natural que hará las delicias de tu melena. Y claro, ante eso decir que NO está sólo al alcance de unas pocas. De momento no al mío. Así que después lloras cuando te dan la cuenta y pides que te la desglosen y ves que la gotita de mascarilla, ese pegotín ridículo que te han puesto de medios a puntas y que te han dejado dos minutos "actuando" en tu cabellera, ha costado más de lo que te gastas en una semana en desayunos en la oficina. El precio del kilo de semejante producto debe estar ahí ahí con el caviar iraní.
Antes de que llegue ese momento de saldar las cuentas, aún te queda una última frase molona de parte de la peluquera teenager:
¿QUIERE USTED LACA?
PD. Este post está hecho desde el cariño, como todos por otra parte. Soy muy fan de las peluqueras y pelus de barrio, no así de las grandes empresas de peluquería y franquicias varias.
domingo, 7 de abril de 2013
Esas frases que mola escuchar y otras que no tanto
El otro día escribí algo de esto en el post de #tupropiox4 y me quedé con ganas de más, así que aquí estamos, dispuesta a confeccionar otra de esas listas que tanto me gustan.
Vamos primero con las cosas que da gusto escuchar...
> "Buenos días" cuando llegas a la oficina y tras tu correspondiente saludo cordial. Si es con sonrisa, mola más.
> "¿Qué tal estás?" No me refiero a un retórico qué tal sin más, sino a un verdadero interés por saber cómo te encuentras y estar dispuesto a escucharte digas lo que digas.
> "¿Qué tal están tus hijas?" (cámbiese género y número según convenga) He descubierto que a algunos esto les provoca sarpullidos porque deben creer que te vas a poner a hablar de monadas de los peques cual madre pestiño o cosas rollazo como lactancias, pañales, rabietas, coles, cantajuegos y tal. Así que por si acaso te preguntan qué opinas de la crisis económica, los escraches o Gran Hermano, temas mucho más divertidos e interesantes, dónde va a parar.
> "Estás más delgada, ¿no?" Esto agrada mucho en cualquier circunstancia a las mujeres que somos de constitución, digamos, fuerte, y a las que el estrés y correr detrás de los hijos no nos hace adelgazar como a otras suertudas sino todo lo contrario. Aunque no sea verdad que hayamos adelgazado, sino una ilusión óptica provocada por un fabuloso vestido negro.
> "Buen trabajo". Parece fácil de decir, sin embargo no lo debe ser tanto cuando a algunos les cuesta un mundo hacerlo. Afortunadamente para mí, me lo han dicho mucho y muchos de mis jefes y profes. A la vez he visto cómo a otros les parecía tan difícil de pronunciar como si por cada letra tuvieran que tragarse un sapo o pagar el doble de hipoteca cada mes.
> "Muchas gracias, me has ayudado un montón". Esto, para las que tenemos vocación de "ayudantas" de prójimos es muy motivador y nos anima a continuar prestando nuestro hombro para llorar, orejas para escuchar y lo que haga falta, menos dinero, que de eso no nos queda.
> "Aparentas menos". Esta frase la oigo a menudo, pocas veces dirigida a mí, mis ojeras me delatan :)
> "Tú siéntate que hoy hago yo la cena". No necesita comentarios.
> "Mami, te quiero mucho muchísimo tropecientos millones". Ídem.
Le toca el turno a las frases que no nos molan:
> (en la caja del super) "Son 200 euros". No, mire bien, vuelva a hacer las cuentas, se debe haber equivocado al teclear, imposible, si no he comprado más que cuatro cosas (respondo con la cara pálida).
> "Tú no es que estés gorda, ¿no? Tú es que eres así". Recuerdo un ligue que tuve en la universidad y que me dijo un día esta bonita frase. Él sí que sabía ganarse a una mujer. En esta misma línea hay otra frase de aúpa: "enhorabuena, no sabía que estabas embarazada otra vez". Ejem, no, mira, es que se me quedó así la tripa y no me ha vuelto a su ser, es lo que tiene ser "así".
> "Mamá, este año me toca disfrazarme de mujer de Ghana en el festival de Navidad". Cuando escuché esto hace unos años me acordé de la familia del profe guay que había decidido convertir la fiesta de Navidad en una fiesta de la multiculturalidad, porque era mucho más cool que hacer una representación típica navideña y quedaba mucho mejor para no ofender a los padres no católicos en la, repito, fiesta de Navidad. ¿Estamos locos o qué? A ver, que a mi la multiculturalidad me parece una cosa fantástica, estaría bueno si no, pero joroba, ¿no había algo un poquito más fácil? ¡Que yo no sé coser!
> "¿Tu hija es tuya?" (Mirando a mi hija negra) Claro, señora, es mía. "Sí pero, ya me entiendes, me refiero a tuya tuya". Le repito que sí, mía mía.
Y entonces, si el padre no está delante, se van pensando en si la leyenda esa de los negros y el tamaño de ciertas partes de su cuerpo será verdad o no. Estas preguntas acerca de mi L. dan para un post temático que en breve escribiré.
> "Buenas tardes, ¿con el señor Andrés?" ¿Quién le llama? "Al habla xxx xxxx de Jazztel". Todos los días, incluidos fines de semana, hasta las 22:30 de la noche he llegado a escuchar esta cantinela. Y así durante años.
> "El día de la mujer es absurdo". Tú sí que eres absurdo.
> "Tenemos el xxx en oferta, ¿le pongo uno?". Esto en la caja del super y en la gasolinera. Que no, que no quiero comprar más, que sólo quiero irme a casa a llorar por los 200 euros que me acabo de gastar (en el super). En la gasolinera no lloro porque yo siempre me gasto lo mismo, me dan igual las subidas ;-)
> "Mamá, quiero ir al baño". Y da la casualidad de que te acabas de sentar a comer o que estás en medio de un parque o en el cine. Y no tienes hijo, sino hija.
> "Tranquilízate". ¿Que me tranquilice?!!! ¿Cómo narices quieres que me tranquilice si me dices que me tranquilice? Es lo peor que puedes decirme.
> "¿Es suyo ese coche gris?, le están poniendo una multa". Grrrrrrrrrrrrrrr
> "...cariño...cariño...cariño". Te acabo de conocer y se nota que no tenemos nada en común, ¿pretendes venderme algo llamándome así? La llevas clara.
PD Hay muchas más que dejo para siguientes entregas.
Vamos primero con las cosas que da gusto escuchar...
> "Buenos días" cuando llegas a la oficina y tras tu correspondiente saludo cordial. Si es con sonrisa, mola más.
> "¿Qué tal estás?" No me refiero a un retórico qué tal sin más, sino a un verdadero interés por saber cómo te encuentras y estar dispuesto a escucharte digas lo que digas.
> "¿Qué tal están tus hijas?" (cámbiese género y número según convenga) He descubierto que a algunos esto les provoca sarpullidos porque deben creer que te vas a poner a hablar de monadas de los peques cual madre pestiño o cosas rollazo como lactancias, pañales, rabietas, coles, cantajuegos y tal. Así que por si acaso te preguntan qué opinas de la crisis económica, los escraches o Gran Hermano, temas mucho más divertidos e interesantes, dónde va a parar.
> "Estás más delgada, ¿no?" Esto agrada mucho en cualquier circunstancia a las mujeres que somos de constitución, digamos, fuerte, y a las que el estrés y correr detrás de los hijos no nos hace adelgazar como a otras suertudas sino todo lo contrario. Aunque no sea verdad que hayamos adelgazado, sino una ilusión óptica provocada por un fabuloso vestido negro.
> "Buen trabajo". Parece fácil de decir, sin embargo no lo debe ser tanto cuando a algunos les cuesta un mundo hacerlo. Afortunadamente para mí, me lo han dicho mucho y muchos de mis jefes y profes. A la vez he visto cómo a otros les parecía tan difícil de pronunciar como si por cada letra tuvieran que tragarse un sapo o pagar el doble de hipoteca cada mes.
> "Muchas gracias, me has ayudado un montón". Esto, para las que tenemos vocación de "ayudantas" de prójimos es muy motivador y nos anima a continuar prestando nuestro hombro para llorar, orejas para escuchar y lo que haga falta, menos dinero, que de eso no nos queda.
> "Aparentas menos". Esta frase la oigo a menudo, pocas veces dirigida a mí, mis ojeras me delatan :)
> "Tú siéntate que hoy hago yo la cena". No necesita comentarios.
> "Mami, te quiero mucho muchísimo tropecientos millones". Ídem.
Le toca el turno a las frases que no nos molan:
> (en la caja del super) "Son 200 euros". No, mire bien, vuelva a hacer las cuentas, se debe haber equivocado al teclear, imposible, si no he comprado más que cuatro cosas (respondo con la cara pálida).
> "Tú no es que estés gorda, ¿no? Tú es que eres así". Recuerdo un ligue que tuve en la universidad y que me dijo un día esta bonita frase. Él sí que sabía ganarse a una mujer. En esta misma línea hay otra frase de aúpa: "enhorabuena, no sabía que estabas embarazada otra vez". Ejem, no, mira, es que se me quedó así la tripa y no me ha vuelto a su ser, es lo que tiene ser "así".
> "Mamá, este año me toca disfrazarme de mujer de Ghana en el festival de Navidad". Cuando escuché esto hace unos años me acordé de la familia del profe guay que había decidido convertir la fiesta de Navidad en una fiesta de la multiculturalidad, porque era mucho más cool que hacer una representación típica navideña y quedaba mucho mejor para no ofender a los padres no católicos en la, repito, fiesta de Navidad. ¿Estamos locos o qué? A ver, que a mi la multiculturalidad me parece una cosa fantástica, estaría bueno si no, pero joroba, ¿no había algo un poquito más fácil? ¡Que yo no sé coser!
> "¿Tu hija es tuya?" (Mirando a mi hija negra) Claro, señora, es mía. "Sí pero, ya me entiendes, me refiero a tuya tuya". Le repito que sí, mía mía.
Y entonces, si el padre no está delante, se van pensando en si la leyenda esa de los negros y el tamaño de ciertas partes de su cuerpo será verdad o no. Estas preguntas acerca de mi L. dan para un post temático que en breve escribiré.
> "Buenas tardes, ¿con el señor Andrés?" ¿Quién le llama? "Al habla xxx xxxx de Jazztel". Todos los días, incluidos fines de semana, hasta las 22:30 de la noche he llegado a escuchar esta cantinela. Y así durante años.
> "El día de la mujer es absurdo". Tú sí que eres absurdo.
> "Tenemos el xxx en oferta, ¿le pongo uno?". Esto en la caja del super y en la gasolinera. Que no, que no quiero comprar más, que sólo quiero irme a casa a llorar por los 200 euros que me acabo de gastar (en el super). En la gasolinera no lloro porque yo siempre me gasto lo mismo, me dan igual las subidas ;-)
> "Mamá, quiero ir al baño". Y da la casualidad de que te acabas de sentar a comer o que estás en medio de un parque o en el cine. Y no tienes hijo, sino hija.
> "Tranquilízate". ¿Que me tranquilice?!!! ¿Cómo narices quieres que me tranquilice si me dices que me tranquilice? Es lo peor que puedes decirme.
> "¿Es suyo ese coche gris?, le están poniendo una multa". Grrrrrrrrrrrrrrr
> "...cariño...cariño...cariño". Te acabo de conocer y se nota que no tenemos nada en común, ¿pretendes venderme algo llamándome así? La llevas clara.
PD Hay muchas más que dejo para siguientes entregas.
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