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También recuerdo que a él mi madre le compraba bollicaos para el recreo y a mí no. Nunca supe el motivo de esto. Sólo sabía que me daba mucho coraje. Y que mi madre me echó una de sus broncas por quejarme.
Mis padres solían responsabilizarme a mí, por ser la mayor, de todas las trifulcas que teníamos. Y eso sí que sacaba mi lado más irrasciable. Más de dos veces, todo acababa en portazo y encerrona a llorar en mi cuarto.
Así que sí, podíamos decir que tenía celos de mi hermano. Celos por tener cosas que yo no tenía. Celos por ser más pequeño que yo. Celos por quitarme la atención de mis padres.
Cuando tuve a mi segunda hija me preocupaba mucho este tema. Los madres y padres de hoy día nos inquietamos mucho más por cada aspecto de la vida de nuestros hijos. Nos gusta aprender y saber cómo es la mejor forma de conseguir que nuestros vástagos sean felices y buena gente. No es que los de antes no lo desearan, pero ni había tanta información, ni formación, y los niños estaban en un segundísimo plano. "Los niños hablan cuando hacen pis las gallinas", decía el abuelo de marío.
Antes nadie te traía un regalo cuando venía a visitar a tu hermanito recién nacido, por ejemplo. Casi ni te hacían caso. Que ya había bastante con tener que lavar los pañales de tela. Ahora tenemos libros, artículos, blogs sobre este tema de los celos y multitud de estrategias para mitigarlos o intentar evitarlos.
He llegado a la conclusión de que no sirven para nada. Los regalos, las caricias, los piropos, los cuentos, los tiempos en exclusiva, el hacerles partícipes del cuidado del hermano. Nada sirve para evitar ese sentimiento de "sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra" (acepción de la RAE)".
Al principio los celos eran de la mayor, después eran de la pequeña y ahora son de ambas. Ellas saben que esos sentimientos no les llevan a nada bueno, como lo sabía yo cuando tenía 9 años. Sin embargo, no los pueden evitar, por mucho que las piropee a la vez, les intente dedicar el mismo tiempo por separado, les lleve sandwiches de nocilla al cole y les compre ropa igual de molona y en la misma proporción (a pesar de que ambas tienen ropa heredada). Esto es "asín". Ya lo he aceptado.

