jueves, 31 de octubre de 2013
A mi primera princesa
sábado, 26 de octubre de 2013
Sábado de sensaciones: contrastes
Sábado de Sensaciones en una exposición fotográfica virtual de carácter quincenal ideada por Bea Mamadedos y alentada por La Morada de Nieves. Para participar solo tienes que publicar de 1 a 3 fotos en tu blog y etiquetarlas en las siguientes categorías: Urbana, Naturaleza, Gentes, Instantes, Sabores y Sonrisas. Las fotos pueden ser tomadas con cámaras convencionales tipo reflex, compactas digitales o móviles. Más adelante se organizará una gran exposición con las fotos de todos los participantes.
Recuerda que debes hacer una referencia al carnaval en el título de la entrada, copiar al final del post el código inLinkz e incluirte en la lista de participantes (no hay que enlazar la página principal de tu blog, sino el post del Sábado de Sensaciones).
Para conocer cómo surgió la idea del Sábado de Sensaciones y sus reglas puedes visitar el blog de Bea Mamadedos
jueves, 24 de octubre de 2013
AZ de la maternidad. Contiene la ñ de morriña
Sí, puede parecer extraño que me apeteciera todo eso, que tras doce largos años aquí de repente me pusiera ñoña con el tema. Puede ser, pero así ocurrió y tras un relajo de un tiempo, el sentimiento brotó de nuevo cuando llegó mi segunda retoña. Con menos fuerza quizá, menos fuerza fruto de la resignación y el desengaño a los que tuve que amoldarme sin remedio. Porque es imposible estar en dos sitios al mismo tiempo.
Y es posible, a pesar de que a primera vista no se diría, sentir una morriña bidireccional, oportunista, que se mueve entre la ñora y el madroño, enmarañándonos la vida y las emociones según sople el viento.
"La maternidad de la A a la Z" es un carnaval de blog iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un "Diccionario de madres" con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.
Síguelo en Twitter #azdelamaternidad
Si estás interesada en participar, tienes toda la información a tu disposición aquí.
Para obtener en código y enlazar tu post, pincha aquí
1. | Trimadre a los 30 | 9. | anya | 17. | Mamá y las Redes Sociales | |
2. | Muriel y yo. Diario de una mamá primeriz | 10. | Bego (Much more than I am) | 18. | María Isabel | |
3. | Los Angeles de la Sierra | 11. | La Alcoba de blanca | 19. | Madre Solo Hay Una | |
4. | La Morada de Nieves | 12. | Bea Mamadedos | 20. | nUranAnu | |
5. | Con M de Mamá | 13. | yo no soy superwoman | 21. | Lois Nenúfar | |
6. | Contras y pros | 14. | Menuda Manada | 22. | Mamá y las Redes Sociales | |
7. | Simplemente Yo | 15. | Lois Nenúfar | 23. | nurananu | |
8. | Diario de una Madre | 16. | En paro biologico |
lunes, 21 de octubre de 2013
Momento musical relax
domingo, 20 de octubre de 2013
El poeta y su mundo por Wislawa Szymborska
miércoles, 9 de octubre de 2013
Happy Birthday baby!
Aunque tú no te sientas con "esa" edad, aunque te digan que no los aparentas, aunque ni tú misma te lo acabas de creer...Sí, son C-U-A-R-E-N-T-A. Porque cuando tenías 20 y pensabas en la gente de 40 veías personas muy mayores, con canas y arrugas y esas cosas de la edad madura. Con muchas obligaciones y ningún incentivo. Aburridas, cansadas, sin alicientes para seguir viviendo. Sí, lo pensabas, reconócelo, ahora no me vengas con que tú jamás imaginaste tal cosa. Se te venían a la mente matrimonios de clausura, de esos que pasean o van a restaurantes pero sin hablarse ni mirarse. Y dejan pasar las horas de la noche con la tele puesta mientras roncan en el sofá. Cada uno en el suyo. No quieres reconocerlo porque ahora que acabas de terminar tus treinta, ves que tu vida no es ni de lejos tan negra como la pintabas. Más bien es multicolor, llena de incentivos, alicientes, motivaciones y esplendor.
Para empezar, físicamente estás mejor que hace diez años, momento en el que estabas a punto de dar a luz. O que hace cinco, en el que no ibas a dar la luz, pero conservabas ese cuerpo moldeado por la kárstica maternal. Vale, alguna arruguilla asoma y más canas de la cuenta, cierto, nada que no puedan arreglar una tarde completa en la pelu o una de esas cremas blur que he oído decir que te dejan niquelada, como si fueras la sempiterna modelo de la revista AR.
Y lo que es más importante, emocionalmente estás como nunca. Con esa paz y serenidad que dicen las famosas que te dan los años (a ellas se lo dan también los dólares, seamos francos). Te las has ganado a pulso en este tiempo, tras atragantarte con los sinsabores del camino, con los meandros (maternales y no tanto) que se te han ido imponiendo. Uno a uno, paso a paso, has ido sorteándolos todos y has salido victoriosa. No sin la inestimable ayuda de tu partneraire, todo sea de paso. Nadie dice que ya esté todo resuelto. Nunca se ha de bajar la guardia y siempre se sigue aprendiendo, creciendo y cambiando a mejor. Bueno siempre no, algunos y algunas caen por un terraplén y aterrizan en el lodo y, lo que es peor, les gusta y se quedan ahí, regodeándose en su miseria. No es tu caso. Día tras día intentas ser mejor. Mejor de lo que eras ayer, no mejor que los demás. Y, aunque tienes tus días de notesoportanadie, creo que lo vas consiguiendo.
Una de las mejores cosas que se te han ocurrido últimamente es abrir este blog. Porque te ha servido de excusa para escribir, lo que te pone de buen humor, sube tus niveles de serotonina y hasta te sube el guapo chica. Y, además, te ha permitido conocer a un montón de gente nueva y otras formas de escribir, otras experiencias que te han servido para ver las tuyas en perspectiva y para pasar buenos ratos de risas, y emociones varias. Y también, como culmen inesperado y extraordinario, te ha llevado a formar un nuevo grupo de amigas muy especiales. Tú, que a tus años ya pensabas que no ibas a entablar ninguna nueva relación de amistad de la buena. Pues hala, toma tres tazas. Todo empezó poco a poco, hace unos cuatro o cinco meses. Tras muchas confidencias, chascarrillos, mensajes de buenos días y feliz ídem, acompañados de desparrames varios, tanto de risas como de llantos y de apoyos incondicionales a todas y cada una cuando tenemos "unodeesosdias" o "unodeesosmemomentosterribles", puedo decir y digo, sin miedo a equivocarme, que realmente formas parte de un grupo extraordinario, un grupo de personas que, sin conocerse prácticamente de nada, ahora son capaces de saber lo que le pasa a cada una a través de un texto de tres palabras. Y esto, aunque parezca algo trivial, no sucede todos los días. Sí, seguro que las redes sociales y la mensajería instantánea fomentan la creación de grupos y el buenrollismo entre la gente. Lo que pasa es que esto no es exactamente eso. Es algo que va más allá. La conexión que se ha creado entre vosotras traspasa las conversaciones de máquina de café, cañas a media tarde o la sonrisa profident que todos parecen tener en Twitter.
Ohana le llamas, lo que significa familia en Hawaii, la familia que no surge de la sangre sino del alma. Como la del hilo rojo. Mucha gente no lo entiende y hasta le da la risa sólo de escucharos hablar. Que si eso ya estaba inventado, que si se llama tribu, manada o simplemente amistad 2.0. Que si formáis parte de no sé qué rollo masónico (¿o lo he entendido yo mal?). Y tú te ríes por dentro y piensas eso de "no lo entendéis porque no lo vivís" como piensan las madres cuando tratan de contar lo que sienten por sus hijos a una persona sin hijos que le mira con cara de "pasomildeloquemecuentas". Y te pones a lo tuyo, como siempre.
Por fin lo vas a festejar como te mereces.
domingo, 6 de octubre de 2013
Carta de una camiseta vieja
Hoy nos hemos vuelto a ver después de varios meses sin encontrarnos. Ha sido un instante fugaz, un visto y no visto, un encuentro apresurado, como una de esas citas rápidas de siete minutos a la que estuviste una vez tentada de apuntarte. Apenas me has mirado de reojo, me has tocado durante unos segundos, me has sacado de la caja y, después, tras titubear un pequeño lapso de tiempo, me has vuelto a dejar donde estaba.
Desde ya te lo digo. No puedo más. No soporto este desprecio absoluto que me profesas. La primera vez que decidiste no dejarme entrar en tu armario tras el verano de 2007 me sentí muy dolida. Lloré lo que no está escrito. Hasta el punto de que mis compis me dieron de lado y me pasé todo aquel invierno más sola que la una. Aburrida y despechada. Triste y enfadada. Sí, te guardé rencor durante mucho tiempo. Yo, que te quise tanto y te hice sentir como una diosa tantos días y noches de nuestra vida juntas. ¿Por qué me hacías eso? Me costó hacerme a la idea de tu carácter caprichoso y advenedizo, de tu gusto por la novedad y el estreno, algo que, como bien sabes, está muy mal visto en nuestros días.
Cuando llegó la crisis pensé que vendrías a rescatarme, de hecho, salvaste del ostracismo a algunas prendas que me juraste que jamás te volverías a poner. Pero nada. Hiciste como hoy, dejarme tirada.
Cuando adelgazaste pensé, ya está, ésta es la mía. Como ya no se te marcaban los michelines, creí, inocente de mí, que vendrías como loca a buscarme y que volveríamos a salir a la calle juntas a comernos el mundo. Pero nada chica, ni siquiera te dignaste a probarme.
Sé que no soy como la camisa de Chipie, que conservas desde la adolescencia por pura nostalgia. O como los vestiditos de bebé de tus hijas, a los que miras con ternura. Ni siquiera soy uno de esos vaqueros talla 36 que sigues guardando con la absurda esperanza de volver a lucirlos alguna vez. Que ya tienes una edad, hija mía. Lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible.
Así que, tras todos estos años pasados en la sombra, una vez superado el trauma de tus desprecios cada nueva temporada, quiero pedirte una última cosa. Creo que me lo debes maja, aunque sólo sea por esos ratos de diversión que compartimos cuando éramos jóvenes. Vale, MÁS jóvenes.
Quiero pedirte que me dejes marchar. Que me deposites en uno de esos contenedores de ropa de la calle. Me da igual que sea falso o no. Tan sólo quiero tener otra oportunidad, aquí o en cualquier otro sitio. Quiero volver a sentir que hago feliz a alguien. Quiero ver mundo, conocer otras gentes, revivir esa sensación de saberse querida. Y sexy.
Anda, qué te cuesta. Así, además, te dejo el hueco para que otra como yo dormite en el trastero y quede espacio en el armario para una prenda nueva. ¿A que ya empieza a gustarte la idea?
Deseando saber de ti.
Con cariño
Tu camiseta favorita de 2004