Por eso hoy, intentando mantener el gráfico de visitas en lo más alto, me voy a currar un post con título sensacionalista. Si finalmente me descalabro tendré una idea un poco más acertada de la gente generosa que sigue este blog del alma mía.
No soy nadie para dar consejos. No me gusta ir de consejera ni experta en nada. Debe ser cosa de la humildad que me inculcaron en mi cole de monjas. Así que estos consejos no son míos. Son consejos que me han dado a mí, a veces de forma directa y en persona y otras de forma indirecta, a través de libros o artículos que he leído.
Primero. Simplifica tu vida cuando tienes hijos.
La prioridad número uno cuando llegas con tu churumbel a casa es el churumbel. Olvídate de la plancha, los cacharros de la cocina (hasta cierto límite), limpiar el baño a diario y el polvo (me refiero a los dos tipos, el que se limpia con un trapo y el otro).
Segundo. Achucha y coge a tu bebé en brazos todo lo que te dé la gana.
Desde pequeña había oído lo contrario. Que se va a acostumbrar a los brazos, que la vas a malcriar. Y yo tenía la intuición de que esto no era así y me pasaba el día con la nena cargada (bueno, con ciertos límites también, que yo el colecho no lo he practicado). Hasta que leí a Carlos González, con el que no comulgo en muchas cosas. Sí en esta: coge a tu hijo en brazos todo lo que te apetezca. Hasta el infinito y más allá.
Tercero. Deja a tus hijos con alguien de vez en cuando y sal, viaja, disfruta.
Esto me lo dijo una enfermera cuando fui a ponerle unas vacunas a L. Me debió ver una cara de cansancio y estrés tal que me preguntó si habíamos dejado alguna vez a la nena con alguien para salir. Y casi me dio la orden de que lo hiciera. Ella no sabía que yo lo estaba deseando, que los remordimientos de conciencia por dejar a mi hija al cuidado de otros no iban conmigo. Si no lo hacía era por falta de voluntarios y ausencia de euros para la canguro.
Cuarto. Utiliza el sistema de caras sonrientes/tristes para conseguir que tus hijos hagan o dejen de hacer algo.
Este sistema lo he utilizado con mis dos hijas y con las dos ha funcionado. No me tengas envidia porque no es para tanto. Mis hijas hoy día siguen haciendo cosas que no me gustan (llorar para pedir las cosas, chincharse entre ellas) o no haciendo cosas que me gustaría (comer bien, recoger su habitación). En su momento la idea ayudó cuando la tensión era tan elevada que saltaban chispas. Ellas tenían unos cuatro años. Desconozco si es un método eficaz para otras edades. Entiendo que sí, aunque adaptándolo un poco.
Quinto. Lee delante de tu hijo para inculcarle el amor a los libros. Ofrécele libros de cualquier tipo, lo importante es que lea.
L. es una niña muy estudiosa y de notazas. Una empollona vamos, como lo fui yo. Desde muy pequeña estaba acostumbrada a que le leyéramos un cuento cada noche. Así que cuando aprendió a leer y le dijimos que a partir de entonces ella leería sus propios cuentos, se negó en redondo. Decía que no le gustaba, qué menudo rollo, que se cansaba. A mí y al marío se nos caía el alma a los pies, ya que los dos somos acérrimos lectores y queríamos transmitir el amor a la lectura a nuestra heredera. Nosotros leemos mucho y no entendíamos que no quisiera imitarnos, hasta que caímos en el pequeño detalle de que leíamos cuando ella dormía. Empezamos a ir a la biblioteca y la dejábamos elegir sus historias. Leímos delante de ella. Y seguimos leyéndole cuentos de vez en cuando porque para ellos es muy importante ese momento cuento. Esos minutos junto a sus padres son un tesoro.
Sexto. Diles que les quieres todos los días.
No sé si todos los días del mundo mundial lo hago, pero casi. Es importante decirlo. Es importante demostrarlo. Son importantes los besos. Por mucho que nos enfademos durante el día, lo mejor es terminarlo de buen rollo. Como osos amorosos y revueltos en almíbar.
Séptimo. Haz eso que te gusta tanto aunque suponga pasar menos tiempo con ellos.
Si te gusta escribir, escribe. Si te apasiona dibujar, hazlo. Si te apetece salir a correr, busca el momento. Si te mola cocinar, ir de tiendas, pasear en soledad, estudiar chino, hacer deporte, ir a conciertos o asistir a clases de macramé, HAZLO. Sí, ya sé que no tienes tiempo. Y que no tienes quien se quede con ellos (¿1 vez al mes?). Y que todo tu tiempo libre se lo dedicas a ellos porque eres una madraza o padrazo.. Pues sé un poco mal padre o mala madre y dedícate tiempo. Sólo si tú estás feliz tus hijos lo estarán. Si sólo te apetece jugar con ellos, juega, no pasa nada. Lo importante es la libertad. Esto no lo digo yo, lo dice mimarío que es sabio. Aunque él apenas lo pone en práctica porque curra como un cosaco, esa es la verdad.
Octavo. Sigue tu
A todos nos avasallan madres y suegras (padres y suegros menos), vecinas y amigas cuando tenemos un hijo. Que si le tienes que bañar así, que si mira que el niño no engorda, que si córtale el pelo para que le crezca más fuerte, que si tiene calor o frío, que si llévale al pediatra a que te mande vitaminas...A ser madre y padre se aprende sobre la marcha. Es así. No hay libros de instrucciones (bueno, sí que los hay y muchos aunque ninguno como el que cada uno podría escribir para su propia familia). Lo mejor es seguir tu
Noveno. No tengas un perro mientras tus hijos son pequeños.
Este consejo nos lo dio un amigo y nos lo saltamos a la torera. En aquel entonces no imaginábamos cómo sería la vida con perro y enanos pequeños. Es genial que convivan con un ser igual de amoroso que ellas. Es un tostón el trabajo diario que supone. Marío se encarga de sacarle y yo me tengo que encargar de lo demás en su ausencia. Es una lata. Las hemos pasado canutas a veces. Cuando tengo que viajar yo (salir a pasear al can a las ocho de la mañana en invierno con bebés no es muy agradable). Cuando él trabajaba hasta las mil y monas…Tener un perro no es algo idílico como en las películas. NO. Si crees que no vas a poder atenderle como se merece, no lo tengas. Si te apasionan, espera a que los niños crezcan un poco. Si ya lo tenías de antes, ajo y agua. Porque eso sí, ni se te ocurra abandonarle, por dios. NUNCA. Esto último no es un consejo, es una orden.
Décimo. Sáltate todos los consejos que te den
Incluidos estos ;-)
Y ya que la perfección no existe por mucho que nos empeñemos en buscarla, como mucho conseguiremos ser una madre o padre 8,5. No está nada mal, es un sobresaliente. O lo era en la E.G.B.
