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miércoles, 26 de junio de 2013

AZ de la maternidad. Con H de Herida

Herida antes de la maternidad era eso que me hacía al depilarme la piernas con cuchilla para estar impecable ante una cita inesperada un martes cualquiera. Cuando era posible que alguien pasara por la puerta de tu casa y te pegara un toque al telefonillo y tú dijeras, "dame quince minutos" y que luego fueran cuarenta. Y salieras con cualquier cosa negra, dos brochazos de colorete y un chiribiri recorriéndote las piernas que para qué.

Herida era como me sentía a los veintitantos cuando una supuesta amiga quería convertirse en simple conocida o una aspirante a tu círculo íntimo se esfumaba un buen día sin decir adiós.

Herida creí estar cuando me dejaron mis ex-novios sin sospechar que me hacían un favor.

Herida estaba aquellos años que el espejo fruncía el ceño y me miraba con desdén por un "quítame allá esos quilos".

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Herida es ahora una cicatriz rechula que luzco en la tripa por debajo del ombligo, esa frontera entre mi vida de no madre y la de ahora. Esa línea que una vez fue la ventana por la que L. gritó al mundo que había venido a quedarse un rato, provocando en mí un pedazo de emoción enorme que traspasó las paredes del quirófano y del hospital y se escapó por la ventana ascendiendo hasta el cielo como uno de esos barridos que hacen en las películas: Madrid, España, Europa, el Planeta Tierra, el Sistema Solar, el Universo.

Herida es hoy ese arañazo que sólo una tirita de princesas puede curar. Si no hay tirita disponible, la canción del "Sana, sana, culito de rana, si no se cura hoy, se cura mañana" es mano de santo.

Herida es cómo me siento cuando las heridas son ellas, cuando otros les hacen daño y veo que la situación escapa a mi control. En esos momentos me gustaría meterlas en una búrbuja de cristal blindado del mundo.

Herida toma una nueva dimensión con el concepto de herida primaria de los niños adoptados. Algo así como el dolor que sienten y sentirán siempre por haber sido separados de su madre biológica. Aunque fuera a la media hora de nacer y en teoría no recuerden nada.

Un tema interesante y, de nuevo, peliagudo que necesito investigar más. Un libro más pendiente de ser devorado. Cuando lo haga y lo mastique lo contaré por aquí.