después vino su sabor, a tierra verde y especias,
y su olor a risas luminosas que no cesan
Todo se remezcló en las entrañas
Y llegó para quedarse siempre
en forma de diminutos seres de pelo esponjoso y alegría forever"
Antes de que Etiopía entrara en nuestras vidas allá por 2007, poco sabíamos
de este gran país lleno de gente
inmensa. Aparte de la hambruna terrible que asoló la zona en los 80 y de la
canción We are the
world, que Michael Jackson y Lionel Richie escribieron para recaudar fondos para la causa, poco más sabíamos Marío y yo acerca
de esta zona del Cuerno de África.
Cuando empezamos a valorar en serio la idea de adoptar, comenzamos a informarnos por todos los medios a nuestro alcance y cayó en nuestras manos el documental Hijos del corazón. Allí se contaban historias reales de varias adopciones, entre ellas las de dos hermanos etíopes adoptados por una pareja catalana. Hablaban del carácter etíope, con ese orgullo patrio que les caracteriza. De su alegría, con esa forma de sonreír con la boca y con los ojos. Y poco a poco, Etiopía empezó a calarnos y a mostrarse como una de las candidatas con más posibilidades en nuestra lista.
Seguimos leyendo libros, buscando por Internet. Antes de elegir un país para adoptar debes comprobar primero que cumples los requisitos que dicho país impone a las familias adoptivas. Eso ya eliminó de la lista algunos. Después, lo más importante es que sientas algún tipo de vinculación con ese país. Va a ser el país de tu hijo y como tal, debes tener algo de afinidad con él porque es importante que tu hijo se sienta orgulloso de su país de origen, como un paso más en la formación de su identidad. Puede parecer una tontería pero, si no eres capaz de sentir un poco de cariño por su lugar de origen, va a ser difícil que puedas enseñar a tu hijo a quererlo.
Después de mucho mirar, investigar, visitar varias ECAIs (agencias de intermediación en la adopción), teníamos dos opciones que nos llamaban fuertemente: Colombia y Etiopía. Colombia finalmente fue descartada por dos motivos: el tiempo de espera que era enorme entonces y eterno ahora y la impresión que nos causó la ECAI que visitamos. Aparte que Etiopía nos llamaba con mucha fuerza. Parecía que el hilo rojo nos unía de alguna manera a ese país. Como así fue.
Y ahora en mi casa somos de dos países. Somos españoles por supuesto. Con un trozo de alma etíope y la piel negra por dentro (una que yo me sé también por fuera).
Por eso en mi casa, cuando salen los abanderados olímpicos, nos emocionamos el doble. Cuando se celebra la Copa Mundial de Fútbol vamos con dos equipos. Tenemos dos banderas. Dos naciones sin tener doble nacionalidad. Y dos patrias a las que echar de menos. Y todo gracias a la maternidad/paternidad. Por eso lo he querido traer aquí, a este diccionario especial.
Cuando empezamos a valorar en serio la idea de adoptar, comenzamos a informarnos por todos los medios a nuestro alcance y cayó en nuestras manos el documental Hijos del corazón. Allí se contaban historias reales de varias adopciones, entre ellas las de dos hermanos etíopes adoptados por una pareja catalana. Hablaban del carácter etíope, con ese orgullo patrio que les caracteriza. De su alegría, con esa forma de sonreír con la boca y con los ojos. Y poco a poco, Etiopía empezó a calarnos y a mostrarse como una de las candidatas con más posibilidades en nuestra lista.
Seguimos leyendo libros, buscando por Internet. Antes de elegir un país para adoptar debes comprobar primero que cumples los requisitos que dicho país impone a las familias adoptivas. Eso ya eliminó de la lista algunos. Después, lo más importante es que sientas algún tipo de vinculación con ese país. Va a ser el país de tu hijo y como tal, debes tener algo de afinidad con él porque es importante que tu hijo se sienta orgulloso de su país de origen, como un paso más en la formación de su identidad. Puede parecer una tontería pero, si no eres capaz de sentir un poco de cariño por su lugar de origen, va a ser difícil que puedas enseñar a tu hijo a quererlo.
Después de mucho mirar, investigar, visitar varias ECAIs (agencias de intermediación en la adopción), teníamos dos opciones que nos llamaban fuertemente: Colombia y Etiopía. Colombia finalmente fue descartada por dos motivos: el tiempo de espera que era enorme entonces y eterno ahora y la impresión que nos causó la ECAI que visitamos. Aparte que Etiopía nos llamaba con mucha fuerza. Parecía que el hilo rojo nos unía de alguna manera a ese país. Como así fue.
Y ahora en mi casa somos de dos países. Somos españoles por supuesto. Con un trozo de alma etíope y la piel negra por dentro (una que yo me sé también por fuera).
Por eso en mi casa, cuando salen los abanderados olímpicos, nos emocionamos el doble. Cuando se celebra la Copa Mundial de Fútbol vamos con dos equipos. Tenemos dos banderas. Dos naciones sin tener doble nacionalidad. Y dos patrias a las que echar de menos. Y todo gracias a la maternidad/paternidad. Por eso lo he querido traer aquí, a este diccionario especial.
