Hoy me toca presumir de prole. Mi hija pequeña aún es muy chica para mostrar sus dotes artísticas. De momento la veo bailar y alucino con ella. Cualquier día, cuando sepa desdibujar las caras, subo un vídeo ;-)
Hasta entonces y mientras tanto, le toca el turno a la mayor, quien con sus nueve años lleva desde muy enana demostrando cierta vena de ilustradora que nos tiene maravillados. Creo que ha heredado un gen del padre. Ya os enseñé su poderío hace un tiempo.
Una pena que en este país la profesión de ilustrador esté tan mal considerada. Si no, se hacía de oro en el futuro.
Pasen y vean





